La clase política maliense y la población, divididas sobre presencia francesa
Idrissa Diakité
Bamako, 26 nov (EFE).- La clase política maliense y la población del país se encuentran cada vez más divididos sobre la presencia de Francia en Malí, como ha quedado de manifiesto tras la muerte hoy de trece soldados franceses en una colisión de dos helicópteros cuando volvían de una misión contra los yihadistas en territorio maliense.
El presidente, Ibrahim Boubacar Keita (IBK), envió un mensaje de pésame al mandatario francés, Emmanuel Macron, nada más conocerse la noticia, y también lo hizo el mismo Gobierno maliense a través de su portavoz, Yaya Sanga.
A estos mensajes se unió el antiguo primer ministro Soumeylou Boubeye Maiga, así como otros líderes de partidos progubernamentales y de oposición, que destacaron la alianza entre Francia y Malí en la lucha contra el terrorismo yihadista.
Francia tiene en Malí a la mayoría de soldados que forman la fuerza Barkhane, compuesta por 4.500 uniformados que se distribuyen además en Níger, Burkina Faso y Chad; la fuerza Barkhane fue desplegada en 2014, sustituyendo a otra operación francesa anterior llamada Operación Serval, también contra el yihadismo.
La fuerza Barkhane cuenta con muy amplia autonomía de acción dentro de Malí, y si bien en un primer momento su acción pareció bien aceptada por la población maliense, cada vez son más las voces que ponen en duda su utilidad, pues la violencia yihadista no cesa, e incluso sus verdaderos objetivos.
Por ello, las reacciones a la tragedia de hoy en las redes sociales malienses han sido muy distintas al sentimiento de consternación oficial: muchos internautas se preguntaban si la información era cierta, pues no había fotos ni vídeos que la atestiguaran, y otros, si realmente fue un accidente y no un atentado exitoso del yihadismo.
Ese difuso sentimiento antifrancés ha tenido en las últimas semanas un portavoz inesperado: el famoso cantante Salif Keita, uno de los malienses más universales, que el pasado 14 de noviembre lanzó una andanada contra Francia y el Gobierno maliense a través de su cuenta de Facebook.
'Hermano -dijo el cantante dirigiéndose al presidente IBK-, no hay yihadistas en el norte, es Francia la que paga a esta gente para matar a nuestros hermanos', unas palabras que se hicieron virales en el país africano.
Las palabras del cantante fueron tan duras e inesperadas que la embajada de Francia en Bamako tuvo que salir al paso, calificándolas de 'infundadas, difamatorias y desmesuradas'.
El pasado domingo, el cantante, que es una especie de símbolo nacional, regresó a Malí en su primera entrada tras el polémico vídeo, y una caravana de coches lo 'escoltó' desde el aeropuerto hasta su residencia en Bamako mientras lo vitoreaban como 'patriota' y 'verdadero hijo de Malí'.
Durante el día de hoy, todos los seguidores de Keita estaban pendientes de si se pronunciaría sobre el atentado, pero ha guardado un prudente silencio.
Varios observadores destacaron que la degradación de la situación económica y de seguridad de Malí ha ido aparejada a un creciente sentimiento antioccidental y antifrancés en el país.
Añadieron que las palabras de Keita fueron largamente comentadas en las redes sociales, las radios y entre los ciudadanos en general, y estos observadores apuntan que estas declaraciones reflejan una opinión muy extendida.
De hecho, el pasado 15 de noviembre se celebró una manifestación en Bamako en la que miles de personas reclamaron un mayor respeto (y sobre todo más fondos y más equipamiento) para las Fuerzas Armadas, blanco constante del yihadismo; pues bien, en esa manifestación se escucharon abundantes eslóganes antifranceses.
El reproche más extendido en Malí es que es Francia la que permite que amplios territorios del tercio noreste del país escapen a la autoridad real del Estado y que sean los grupos tuareg los que imponen su ley, lo que supone dejar el terreno libre a los yihadistas. EFE