La COVID-19 merma los ingresos de la principal región minera de Bolivia

Gina Baldivieso

La Paz, 25 ago (EFE).- La paralización de actividades mineras como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 ha impactado en los ingresos que percibe Potosí, la principal región dedicada a esa actividad en Bolivia, afectada ahora por una nueva suspensión de operaciones en San Cristóbal, la mayor mina en el país.

La empresa privada Minera San Cristóbal (MSC), subsidiaria de la japonesa Sumitomo, anunció la suspensión de operaciones 'para precautelar la salud y la vida de los trabajadores', contratistas y habitantes de comunidades vecinas a la mina.

La Gobernación potosina comprende que 'primero es la salud', aunque es inevitable la preocupación por la merma de ingresos, ya que no solo es San Cristóbal, sino otras mineras más pequeñas 'que no han reiniciado sus actividades debido a la cuarentena', explicó este martes a Efe el secretario departamental de Minería de Potosí, Elías Choque.

Según Choque, este año estaba previsto percibir el equivalente a unos 82,7 millones de dólares en regalías mineras, un aporte que reciben las regiones por la actividad de las minas, pero este monto que ya no se podrá alcanzar.

Hasta julio, las regalías mineras de Potosí llegaron a unos 29,5 millones de dólares, cuando lo previsto era alcanzar unos 57,4 millones, precisó el funcionario.

Una consecuencia es que para 2021 se ha programado la continuidad de proyectos departamentales que ya están en curso 'y no así proyectos nuevos', por falta de recursos, señaló.

La relevancia de la MSC en la economía potosina es alta, pues el 70 por ciento de los ingresos que percibe la región proviene de la actividad minera y de ese porcentaje más del 50 por ciento es aportado por San Cristóbal, detalló.

'Por cada día de paralización de operaciones de la Minera San Cristóbal, aproximadamente Potosí pierde un millón de bolivianos (unos 144.000 dólares) y esto influye negativamente en la ejecución de proyectos y programas que tenemos en el departamento', agregó.

LA MSC FRENTE A LA COVID-19

San Cristóbal, la mayor compañía minera privada de Bolivia y la principal generadora de ingresos y empleos para Potosí, produce a cielo abierto plata, plomo y zinc removiendo a diario cerca de 150.000 toneladas de roca para procesar unas 52.000 toneladas de minerales, según datos de la empresa.

Como otras compañías, San Cristóbal tuvo que suspender operaciones en marzo pasado cuando se declaró en el país el estado de emergencia sanitaria, con una cuarentena que inicialmente fue estricta y ha ido variando por fases desde junio.

Aunque ya antes actividades como la minería, la construcción y el comercio pudieron reanudarse desde mayo bajo medidas de bioseguridad, ante lo cual la MSC volvió a operar el 16 de ese mes.

A fines de mayo la minera ya entró en una cuarentena de catorce días, al detectar dos casos de la COVID-19 entre su personal.

La empresa ha informado de que entre el 1 de mayo y el 9 de agosto su sistema de salud hizo 8.093 controles médicos a los trabajadores y personal de empresas contratistas, identificando 41 casos de la enfermedad.

'A la fecha, de los 41 casos confirmados, 27 aún se encuentran activos (22 asintomáticos y cinco con sintomatología leve y con tratamiento en curso) y se tuvo que lamentar un deceso', indica en un comunicado.

Ante ello, la firma decidió 'priorizar la vida y rediseñar el sistema de trabajo para reiniciar las operaciones en condiciones seguras sin poner en riesgo' a sus más de 1.400 trabajadores, contratistas y habitantes del municipio potosino de Colcha K, donde se encuentra la mina.

Los empleados de la mina son evacuados dentro de un plan que comenzó el pasado 19 de agosto y que concluirá esta semana, mientras que los pacientes que reciben tratamiento en el campamento permanecerán allí, junto a un grupo reducido de trabajadores para 'resguardar las instalaciones'.

La empresa no ha señalado cuánto tiempo estará parada en esta ocasión, aunque según Choque podría ser hasta la segunda quincena de septiembre.

El funcionario expresó su deseo de que pronto se pueda contar con una cura o una vacuna, pues mientras el nuevo coronavirus esté latente, será difícil normalizar las actividades.

Con más de 887.000 habitantes, Potosí registra 183 decesos y 4.832 casos confirmados de COVID-19, mientras que el país acumula en total 4.578 fallecidos y 110.148 contagios, según datos oficiales. EFE

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