La ley contra la homofobia en Italia sigue por la mínima su tramitación

Roma, 14 jul (EFE).- El Senado italiano rechazó hoy por la mínima la propuesta del bloque de la derecha de suspender la tramitación del proyecto de ley contra la homofobia y la transfobia, un texto que suscita un encendido debate en el país.

El plenario de la Cámara Alta rechazó suspender el debate y lo hizo por un estrecho margen, 136 en contra y 135 a favor, lo que demuestra nuevamente la división que provoca en el Parlamento.

El texto, impulsado por el diputado del Partido Demócrata (PD), Alessandro Zan, incluye como delito de odio la 'discriminación y violencia por motivos basados en el sexo, el género, la orientación sexual, la identidad de género y la discapacidad', del mismo modo que ya se contempla para casos de racismo, por ejemplo.

Su posible aprobación ha suscitado la preocupación del Vaticano, al considerar que podría limitar la libertad de magisterio concedida por el Concordato con Italia desde 1929, y renovado en 1984, pero también de los partidos de la derecha.

Una de las cuestiones más espinosas es el concepto de identidad de género, recogido como 'definición percibida y manifiesta de sí mismo en relación con el género, aunque no corresponda al sexo e independientemente de si se ha terminado la transición'.

El proyecto de ley ha permanecido bloqueado durante meses en una comisión parlamentaria presidida por la ultraderechista Liga.

El líder de ese partido, Matteo Salvini, ha invitado a volver a estudiar el texto en la Comisión de Justicia para concordar uno entre todos, algo rechazado por los principales promotores de la ley, el PD y el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S).

En esta semana los partidos podrán presentar enmiendas que, de ser aprobadas, mandarían el proyecto de ley de nuevo a la Cámara de los Diputados para su lectura, postergando su aprobación.

Por eso, en la pugna entre centroizquierda y centroderecha, muy igualada, será determinante la postura de Italia Viva, el partido de Matteo Renzi, quién aprobó en 2016 la actual ley de uniones civiles gais y que aboga por limar algunos puntos.

En cualquier caso, su aprobación no puede darse por descontada ya que la mayoría que apoya el texto es muy escueta y el voto final será presumiblemente secreto y ampararía a senadores del ala progresista a desmarcarse de la obediencia de partido. EFE

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