La licencia a Pfizer pilló de sorpresa a Países Bajos y sin buena logística
Imane Rachidi
La Haya, 5 dic (EFE).- El Gobierno de Países Bajos admite errores de cálculo en la política de vacunación, que va con dos semanas de retraso frente a la Unión Europea al haber asumido erróneamente que la primera vacuna que se autorizaría sería la de AstraZeneca, y no la de Pfizer/BioNtech, que requiere una logística especial para ultracongelar las dosis.
La Haya recibió desde el 26 de diciembre las 288.000 vacunas que le corresponden de las dosis adquiridas por la Comisión Europea, pero aún no ha utilizado ninguna. Siguen en un congelador a 70 grados bajo cero en la región de Brabante, ya que la campaña de vacunación, cuyo inicio estaba previsto en realidad para el 8 de enero, no empieza hasta mañana.
Aunque La Haya aseguraba que el retraso en las vacunaciones se debía a la falta de preparación de los sistemas informáticos que deben centralizar el registro de las inyecciones, subrayó siempre haberse estado preparando bien a nivel logístico.
Cuando la Agencia Europea del Medicamento (EMA) respaldó científicamente que la Comisión diera una licencia de uso condicional a la vacuna de Pfizer/BioNTech el pasado 21 de diciembre, el Gobierno neerlandés quedó sorprendido. “Era una vacuna diferente -a la que se pensaba- y eso hacía imposible cambiar los planes”, reconoció.
En realidad sí se había estado preparando, pero para la vacuna que no se ha autorizado aún en la UE, la de la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca -que no necesita estar almacenada a muy baja temperatura-, en lugar del fármaco con licencia europea, el de Pfizer, que requiere estar ultracongelado, según admitió el primer ministro, Mark Rutte.
“Es realmente decepcionante que vayamos dos semanas por detrás de otros países”, lamentó el jefe de Gobierno, admitiendo haber cometido errores en la estrategia de vacunación ante un Parlamento indignado que interrumpió su receso para convocar un debate sobre la cuestión.
SE CULPÓ A LA COMISIÓN EUROPEA
Rutte aseguró haberse “sentido avergonzado” durante las vacaciones navideñas por la sucesión de fotografías publicadas en los medios neerlandeses sobre cómo otros países de la UE inyectaban, en jornadas casi festivas, las primeras vacunas de covid-19, declarando el inicio del fin de la pandemia.
También admitió que debía haber pedido a los Servicios de salud municipales (GGD, en neerlandés) que se prepararan con antelación para todos los escenarios, incluida la aprobación de vacunas que necesitan una logística específica.
El ministro de Sanidad, Hugo de Jonge, había argumentado en un principio que las autoridades locales le 'habían convencido” de que no era 'responsable' empezar a vacunar entre el 27 y el 29 de diciembre, las “jornadas de vacunación' en las que los países europeos empezaron a vacunar a sus ciudadanos, a excepción de Países Bajos.
Según De Jonge, los demás países europeos tampoco estaban preparados para lanzar sus campañas de vacunación, y criticó a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, por hacer que aquellos que aún no están listos 'se vieran obligados a hacer un comienzo simbólico'.
CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN Y COALICIÓN
Aunque los diputados no volvían a trabajar hasta el 11 de enero, consideraron que las altas cifras de contagios que se están registrando, a pesar del confinamiento declarado el pasado 15 de diciembre, y los retrasos en la campaña de vacunación exigían un debate urgente en el que el Gobierno diera explicaciones.
“¿Se dan cuenta de que han tenido 164.000 vacunas (primer lote recibido de Bruselas) guardadas en el congelador durante dos semanas?”, le preguntó al Ejecutivo el líder de la ultraderecha (PVV), Geert Wilders.
Rutte aceptó las críticas: “Cada inyección es una protección, tiene razón, pero en ese momento no había nada más que se pudiera hacer (...). Hacer las cosas con precisión y correctamente es también importante. En el futuro, seremos más ágiles, porque habrá capacidad suficiente, ésta aumentará más y más en las próximas semanas”, prometió.
El ministro de Sanidad también admitió que Países Bajos podría haber comenzado a vacunar antes, pero había apostado por los medios equivocados: “Sí, se han cometido errores, lo admitimos”, dijo.
La última esperanza del equipo de Rutte está puesta en la vacuna de la empresa Moderna, que la EMA espera terminar de evaluar mañana, puesto que solo necesita estar almacenada a 20 grados bajo cero, a diferencia de la de Pfizer/BioNTech, que llega en cajas de un millar de dosis, necesitando más espacio de almacenamiento y debiendo estar a 70 grados bajo cero.
Las dosis de Moderna son más fáciles de transportar y almacenar en residencias de ancianos y consultorios generales, donde es más complicado mantener vacunas a una temperatura tan baja, lo que permitirá -de ser aprobada en la UE- continuar con la vacunación masiva a mayor velocidad.
El ministro asumió su responsabilidad, pero descartó dimitir porque “cometer errores es parte de la vida”, concluyó, recordando que mañana Países Bajos pondrá su primera inyección contra el covid-19 a una sanitaria que cuida de ancianos con demencia en la ciudad de Veghel, en el sur del país, dejando de ser la excepción europea. EFE