La Paz amanece con resaca de una noche de violencia tras renuncia de Morales
La Paz, 11 nov (EFE).- La Paz amaneció este lunes con las secuelas de una noche de violencia en la que turbas salieron en la oscuridad a cometer saqueos e incendiar inmuebles horas después del anuncio de la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia.
'La Paz ha vivido una noche de terror protagonizada por delincuentes, dirigentes y militantes que han destruido bienes que pertenecen a todos los paceños', lamentó este lunes el alcalde de La Paz, el opositor Luis Revilla, en un video.
Al menos 64 autobuses del transporte municipal paceño resultaron dañados después de que turbas les prendieran fuego tras ingresar a los garajes de ese servicio en distintos puntos de la ciudad, según informó la Alcaldía de La Paz en redes sociales.
Esa cantidad supone el tercio de la flota del servicio municipal, según la misma fuente.
Revilla aseguró que los culpables de los daños han sido identificados y que se están tramitando las denuncias pertinentes para que 'estas personas respondan por sus actos'.
Se registraron además ataques en comercios y viviendas particulares de la zona sur de la ciudad, que en las últimas semanas fue donde más se sintió la huelga ciudadana en contra de la reelección de Morales.
El hospital de La Portada, una de las clínicas más modernas de La Paz, sufrió varios ataques de grupos violentos con la intención de generar daños materiales.
Los manifestantes atentaron contra las instalaciones del edificio lanzando piedras y los agentes repelieron el ataque con agentes químicos, sin que finalmente el hospital registrara daños.
El alcalde de La Paz hizo un llamado a 'la calma de la población' y pidió a los bolivianos colaboración con la policía.
'Colaboremos como lo hicimos anoche en todos los barrios de la ciudad, pero también mantengamos la tranquilidad. Les pido ser responsables en las redes sociales para no generar más confusión y más caos', manifestó Revilla.
Las turbas atacaron también diferentes comercios, unidades policiales y algunas industrias en la ciudad vecina de El Alto, la segunda urbe más poblada de Bolivia y uno de los bastiones políticos de Evo Morales.
El servicio de teleférico, uno de los principales medios de transporte de La Paz, tuvo que ser suspendido debido a los disturbios.
Además de los 64 autobuses calcinados, las casas del rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y del exdefensor del Pueblo, Waldo Albarracín, crítico de Morales, y de una periodista de la Televisión Universitaria de La Paz fueron saqueadas y quemadas.
La Policía Boliviana aseguró que retomará el control de las calles de las ciudades y regiones más afectadas por la violencia, tras anunciarse la renuncia de su comandante general.
El Parlamento Boliviano recibió en esta jornada la carta de renuncia de Morales y se reunirá en las próximas horas con el objetivo de designar un nuevo Gobierno, después de que el presidente y el vicepresidente renunciaran el domingo a sus cargos. EFE
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