La remodelación del Gobierno búlgaro no aplaca la ola de protestas

Vladislav Púnchev

Sofia, 23 jul (EFE).- La amplia remodelación anunciada este jueves por el Gobierno búlgaro no surtió el efecto deseado de aplacar las protestas anticorrupción, pues miles de ciudadanos han vuelto a salir a las calles de Sofía para pedir, por décimo quinto día consecutivo, la dimisión de todo el ejecutivo y del fiscal jefe.

'Los cambios son cosméticos. No vemos el sentido de cambiar a estas personas. Los protestas continuarán hasta la dimisión de (el primer ministro, Boiko) Borisov y de (el fiscal general, Ivan) Geshev', dijo a la emisora bTV una de las manifestantes.

Aludía así a la salida de cuatro ministros -Finanzas, Interior, Economía y Turismo-, anunciada hoy en un comunicado oficial y que se espera será confirmada mañana en el Parlamento.

'TIROTEO DE DULCES'

Como vienen haciendo cada día desde el pasado 9 de julio, los manifestantes se concentraron en el llamado 'triángulo del poder' -el espacio entre las sedes del Gobierno, Presidencia y Parlamento- y lanzaron dulces contra el primero de esos edificios, en un 'tiroteo' simbólico.

Como hay quienes buscan distraer o tranquilizar a un niño inquieto con dulces, quisieron así expresar su indignación por una acción -la remodelación del gabinete- que consideran un mero intento de sobornar la voz de la calle para acallarla y distraer la atención pública.

APOYO DEL PRESIDENTE

Poco después apareció en la protesta el presidente del país, Rumen Radev, quien desde un principio apoya estas protestas y ha exigido también, en reiteradas ocasiones, la renuncia de Borisov y del fiscal jefe.

'Las protestas son el inicio del fin del modelo vicioso criminal que nos hundió en el fondo de Europa (...) Necesitamos abrir el camino para una reforma constitucional y cambios que fortalezcan los derechos ciudadanos, y una reforma judicial que acabe con la corrupción', declaró el jefe del Estado ante los manifestantes.

'Las protestas han persuadido a todos los búlgaros de que no están solos, y el deseo de libertad, soberanía de la ley y justicia ha unido a todas las generaciones', añadió.

Éstos tienen planeado, según sus organizadores, dividirse esta noche en una decena de grupos que marcharán hasta diversos puntos de la capital.

'Dimisión' y 'Mafia' son las palabras que más se oyen en esta y otras protestas similares que tenían lugar hoy en diversas ciudades del país, como Varna y Burgas.

LA CALLE MANTIENE LA PRESIÓN CONTRA BORISOV

Los manifestantes han dejado claro que no cederán hasta lograr su objetivo, a saber, la dimisión de todo el Ejecutivo, incluido su jefe, y la de Geshev, a quienes acusan de mantener relaciones con estructuras mafiosas y servir a los intereses de una oligarquía económica.

El populista Borisov, de 61 años, ya había pedido la semana pasada la dimisión de los responsables de las carteras de Finanzas, Interior y Economía para zanjar las especulaciones de que estaban bajo la influencia de Ahmed Dogan, un controvertido empresario multimillonario.

El primer ministro búlgaro domina la política del país desde 2009 y ganó las últimas elecciones de 2017, aunque gobierna en coalición con una pequeña fuerza ultranacionalista.

El detonante de las protestas fue la difusión a comienzos de julio de un vídeo en el que se veían a fuerzas de seguridad del estado expulsando a un político opositor de una playa pública usada como si fuera su propiedad privada por Dogan, un influyente empresario y político sin función pública conocida.

Los manifestantes exigen más Estado de derecho y transparencia en el país más pobre de la Unión Europea (UE), donde el salario medio es de unos 700 euros. EFE

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