La violencia y el terrorismo marcan la campaña electoral turca
ANKARA. El partido islamista turco AKP intentará recuperar en los comicios del próximo 1 de noviembre la mayoría absoluta que mantenía desde 2002 y que perdió en los del pasado junio, para lo cual presenta el mensaje de la necesidad de defender Turquía contra la amenaza terrorista, tanto yihadista como kurda.
Tanto el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, como el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan (fundador del AKP) piden con frecuencia en sus discursos la unidad de la patria frente al “peligro terrorista”.
Aunque el peor atentado en la historia de Turquía, que el 10 de octubre pasado dejó 102 civiles muertos en Ankara, fue cometido por yihadistas del Estado Islámico, el AKP denuncia principalmente los ataques de la guerrilla kurda.
Desde que el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK) rompiera en julio la tregua proclamada dos años antes, aproximadamente 140 soldados y policías han muerto en sus ataques, lo que convierte este verano en el más sangriento del siglo.
El AKP se presenta como el único que puede hacer frente a esta amenaza, que describe como “separatista”, si bien el PKK ya ha renunciado a sus antiguas aspiraciones independentistas y se centra en reclamar más derechos para los 12 millones de kurdos turcos.
Pero la oposición acusa al AKP no solo de no ser la solución, sino el causante de esta sangrienta tensión y de tampoco haber prestado atención a la amenaza yihadista.
“Después de la masacre de Ankara cambiamos nuestras prioridades. Si antes hablábamos de economía, ahora explicamos que solo nuestro partido puede pacificar el país, que el AKP arrastra hacia un baño de sangre”, explicó hoy a Efe Veli Agbaba, vicepresidente del partido socialdemócrata CHP, el mayor de la oposición.
Si la composición del Parlamento que salga de los comicios anticipados del 1 de noviembre es similar a la actual, como prevén todos los sondeos, el CHP volverá a ser uno de los posibles socios de coalición del AKP, como ya ocurrió durante las negociaciones infructuosas tras las elecciones de junio.
También es posible que el AKP intente pactar con el ultranacionalista MHP, que mantiene un discurso aún más duro contra el PKK y echa en cara a Davutoglu haber negociado con la guerrilla en el pasado.
La postura aislacionista del MHP después de las elecciones de junio, cuando se negó a cualquier coalición de gobierno, ha desilusionado a sus bases, observan algunos analistas.
El cuarto partido del hemiciclo, el izquierdista y pro kurdo HDP, ha vivido meses difíciles al ver como los ataques del PKK enturbiaban su discurso pacificador e integrador respecto a la cuestión kurda.
“Seguimos subrayando que el conflicto sólo se puede resolver negociando y que la peor negociación es preferible a la mejor guerra”, resumió a Efe un alto cargo del HDP, Sirri Sürreya Önder.
Tras la masacre de Ankara, la guerrilla prometió suspender sus ataques hasta las elecciones, promesa cumplida en gran medida, lo que ha dado algo de oxígeno a la izquierda kurda.
Pero aún así, el derecho a la vida y a la seguridad de los ciudadanos es el tema prioritario en esta campaña, opina el politólogo Rasit Kaya.
“Todos los partidos admiten a través de sus promesas electorales que la nación está en una profunda crisis estructural. Debaten aspectos que en una democracia normal ni siquiera deberían plantearse” dijo Kaya hoy a Efe.
El analista subrayó que la escasa ilusión del electorado “puede deberse en cierta medida al terror, pero sobre todo a la falta de esperanzas de que estos comicios cambien algo: la gente teme que después de éstos vengan pronto nuevas elecciones”.
El dirigente del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, acusó hoy al AKP de “chantajear” al electorado con la opción de unas terceras elecciones, después de que un alto cargo del partido gubernamental insinuara esta opción, para el caso de que el AKP no recuperase la mayoría absoluta.