Las olas portuguesas ya están listas para ser cabalgadas de nuevo
Nacho Ballesteros
Lisboa, 5 may (EFE).- Los portugueses ya pueden volver a disfrutar de uno de los deportes con más tradición en el país, el surf, una práctica que se ha visto impulsada por las grandes olas que pueden encontrarse en las playas lusas, ahora reabiertas tras un mes y medio cerradas por la COVID-19.
Los surfistas no podían subirse a la tabla desde el 19 de marzo, cuando entró en vigor el estado de emergencia decretado en Portugal por la pandemia de coronavirus.
Con el fin de esa medida, el primer ministro luso, António Costa, anunció que a partir de esta semana podía retomarse la práctica de deporte individual al aire libre, lo que, entre otras modalidades, se ha traducido en la reapertura de las playas para los surfistas, aunque siempre en solitario y con restricciones temporales.
El surf ha vuelto a lugares tan emblemáticos para este deporte como Ericeira, en el municipio de Mafra, al norte de Lisboa, donde se ha limitado la práctica a 90 minutos para evitar la aglomeración y el consecuente riesgo de contagio en sus playas, que forman parte de la única Reserva Mundial de Surf de Europa.
Además, los que se acerquen a entrenarse solo podrán hacerlo una vez al día, no siendo posible ejercitarse en dos franjas distintas.
También recuperará poco a poco la normalidad Nazaré, la localidad portuguesa más famosa en lo que a olas se refiere por su tamaño gigantesco.
Desde la Federación de Surf, fundada en 1989, ya se han pronunciado celebrando la vuelta de esta disciplina y han animado a los deportistas a practicar lo que han llamado 'Surf and Go', es decir, ir a surfear y marcharse, para que no haya aglomeraciones de personas.
Con la limitación a la práctica individual, continúan cerrados por el momento los clubes y escuelas.
Tan longeva es la federación portuguesa de surf como la tradición por este deporte en el país, encabezada por Patrícia Lopes, campeona en 11 ocasiones del circuito nacional.
El gran nivel de Lopes, pionera en este arte en Portugal y que abandonó porque 'ya no dormía', le permitió convertirse en bicampeona de Europa y participar en los campeonatos mundiales entre 1990 y 1996, logrando alcanzar el top 16 en dos ocasiones.
En cuanto al circuito masculino, Frederico Morais ha sido uno de los más destacados en los últimos años, pues participa en los campeonatos mundiales desde 2015, con un puesto número 14 del ranking mundial en 2017.
De hecho, el portugués ya ha aprovechado la reapertura de las playas para entrenarse en la de Guincho, en la localidad de Cascais, tal y como recoge la prensa local.
El éxito internacional de los surfistas portugueses, pese a que aún no se ha traducido en ninguna victoria en mundiales, se debe en gran parte a la geografía del país, pues sus playas ofrecen unas olas óptimas para la práctica de este deporte.
En el caso de Nazaré, el secreto de las columnas de agua gigantes que allí pueden verse reside en el fondo marino, ya que las diferentes profundidades que hay en la zona provocan una refracción del oleaje que ya ha regalado a los turistas olas de hasta más de 30 metros.
De hecho, Nazaré podría estar a punto de sumar su segundo récord mundial: en 2018, el portugués Hugo Vau batió el masculino con una ola de 35 metros, mientras que este mes, cuando se entreguen los 'Big Wave Awards', se sabrá si Justine Dupont superó en 2019 el récord femenino que aún ostenta la brasileña Maya Gabeira (20,7 metros). EFE
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