Los argelinos buscan nuevas vías, con manifestaciones vespertinas y nocturnas
Nacera Ouabou
Argel, 21 nov (EFE).- Miles de personas salieron hoy a las calles de la ciudad de Bugía, una de las más importantes de la Cabilia argelina, en el marco de una nueva estrategia de protesta contra las elecciones presidenciales previstas para el 12 de diciembre que incluye, por primera vez en nueve meses, concentraciones vespertinas y caceroladas nocturnas en diferentes puntos del país.
La manifestación tuvo lugar en la barriada de Jerrata y fue organizada a través de una página en la red social 'Facebook', en la que se insta a la población a tomar las calles cada día a las 16.00 horas local (15.00 GMT), como se hace cada viernes y cada martes para exigir la caída del actual gobierno y del régimen militar que domina Argelia desde la independencia de Francia, en 1962.
En la manifestación se pidió, asimismo, la liberación de los cientos de ciudadanos que han sido detenidos desde que a principios de año surgió el movimiento de protesta masivo popular (Hirak), y en particular de las más de 150 personas que, según diversas organizaciones, fueron arrestadas durante la concentración nocturna de este miércoles en Argel, la primera masiva de esta naturaleza.
En un comunicado difundido en la misma red social, el Comité Nacional para la Liberación de Detenidos (CNLD) indica que la mayor parte de estos son estudiantes, militantes y activistas que fueron conducidos a distintas comisarias en la capital argelina, 29 de los cuales fueron llevados este jueves ante la Fiscalía de uno de los tribunales de Argel.
Entre los retenidos se encuentra uno de los líderes del Hirak en la ciudad septentrional de Bordj Bou Arrerij, en prisión preventiva por orden del juez de instrucción del tribunal local desde que fuera arrestado el pasado día 19 cuando participaba en un mitin contra las elecciones.
En este contexto, Amnistía Internacional (AI) expresó este jueves su 'profunda' preocupación por el clima creciente de 'represión y restricciones a la libertad de expresión' en Argelia e instó al régimen militar a 'crear las condiciones favorables y la tranquilidad necesaria para la campaña electoral', que arrancó el domingo.
'En los últimos días, varias personas han sido detenidas de forma arbitraria cuando participaban en manifestaciones pacíficas en contra de las elecciones presidenciales... Estas detenciones arbitrarias limitan los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión, garantizados por la Constitución', recordó AI.
El movimiento popular de protesta en Argelia estalló el pasado 22 de febrero con un marcha en contra de la decisión del entonces presidente, Abdelaziz Buteflika, de optar a un quinto mandato consecutivo pese a haber visto reducida su capacidad de maniobra por el ictus que sufrió en 2013 y los rumores de que en realidad era su entorno el que gobernaba el país.
El mandatario renunció a su puesto a finales de marzo forzado por la movilización en la calle y por la presión del jefe del Ejército y nuevo hombre fuerte del país, general Ahmed Gaïd Salah, al que Bouteflika designó en 2004 y con el que colaboró estrechamente.
Tras la caída, Gaïd ha impulsó una pretendida campaña de 'manos limpias' que ha llevado a la cárcel a numerosos políticos, militares y empresarios próximos al 'clan Buteflika', pero también a periodistas y opositores como el comandante Lajdar Buregaa, uno de los fundadores del Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), primer partido opositor en la historia de la Argelia independiente.
Entre los arrestados destacan el hermano del exmandatario, Said, al que se consideraba el verdadero poder en la sombra; el general Mohamad Mediane 'Tawfik', jefe durante 25 años de los servicios secretos del Interior y el hombre que se perfilaba como posible sucesor, y la líder del Partido de los Trabajadores, de tendencia comunista, Louise Hanoun.
Said y el general 'Tawfik' fueron condenados a penas de diez años de cárcel tras un juicio rápido, sobre cuyas garantías hay dudas.
En este marco, los manifestantes decidieron mantenerse en la calle para exigir la caída del propio Gaïd Salah y del actual gobierno interino, liderado por el exministro de Interior Nuredin Bedaui y otros políticos de la era Buteflika.
Ante la continuidad de las protestas, el régimen ha iniciado una discreta política de represión que se caracteriza por una serie de detenciones selectivas de líderes del Hirak, al margen de las manifestaciones, que han comenzado a repercutir en el ánimo de la población y reducido el número de los que salen a las calles cada viernes y cada martes, ahora para oponerse también a unas elecciones presidenciales impulsadas por Gaïd Salah que consideran 'una charada'. EFE
Los nubarrones crecen sobre el financiamiento de la lucha climática para los países pobres
La nave Hera activa sus cámaras e inmortaliza la superficie marciana y su luna Deimos
Indomet espera lluvias y temperaturas agradables en varias provincias
Explosión de granada en el centro de Bogotá deja tres muertos y nueve heridos