Macri, la derrota del 'Sí, se puede'

Natalia Kidd

Buenos Aires, 27 oct (EFE).- Mauricio Macri estaba acostumbrado al éxito en los negocios, el deporte y la política, hasta que este año conoció a qué sabe la derrota. Este domingo las urnas le dijeron definitivamente no a sus sueños de ser reelegido como presidente de Argentina.

'¡Sí se puede!', arengó hasta el cansancio Macri en cada acto de una campaña electoral enfocada a remontar el adverso resultado obtenido en las primarias de agosto pasado.

Pero no se pudo.

Este domingo Macri logró el 40,49 % de los votos, siete puntos menos que su principal rival electoral, el peronista Alberto Fernández, que logró el 47,98 % con lo que desembarcará en la Casa Rosada el 10 de diciembre, sin necesidad de ir a una segunda vuelta.

Macri no pudo. Intentó en su campaña del 'Sí, se puede' convencer a un electorado frustrado por la recesión económica que ya lleva año y medio y por la altísima inflación.

Trató de mostrarse más cercano a la gente, de explicar que el 'cambio' que prometió encarnar a finales de 2015, cuando llegó a la Casa Rosada tras doce años y medio de kirchnerismo en el poder, no es posible consolidarlo en tan solo cuatro años. Pero no pudo.

Notablemente, acortó la diferencia de dieciséis puntos que en las primarias le había sacado Fernández, pero fue insuficiente.

A partir del 10 de diciembre, según prometió este domingo al reconocer la derrota, será el líder de una oposición 'sana, constructiva y responsable'.

Nacido en la ciudad bonaerense de Tandil el 8 de febrero de 1959, este ingeniero civil de profesión ha sufrido este domingo el más duro revés en su carrera política, iniciada hace tan solo dieciséis años.

Su fama inicial y su fortuna se deben al imperio fundado por su padre, el italiano Franco Macri, en cuyas empresas hizo carrera y gracias al cual conoció, entre otros, a un ascendente Donald Trump.

En 1991 atravesó la experiencia traumática de estar secuestrado durante dos semanas y fue liberado tras un millonario rescate pagado por su padre, con quien muchas veces no tuvo una buena relación.

Pero mucho antes de desembarcar en la política, Mauricio destacó como dirigente deportivo.

En 1995 fue elegido presidente de Boca Juniors, uno de los clubes de fútbol mas populares de Argentina, cargo que mantuvo hasta 2008 con una gestión exitosa de 17 títulos internacionales para la entidad deportiva.

Del césped se catapultó a la arena política en 2003, cuando fundó Compromiso para el Cambio, una fuerza de centro-derecha por la que ese mismo año se postuló sin suerte para el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de la que nacería Propuesta Republicana (Pro), partido que aún lidera y con el que en 2005 logró una banca de diputado nacional.

Dos años después fue elegido alcalde de Buenos Aires y reelegido en 2011.

Con apenas doce años en la política, Macri accedió a la Presidencia argentina a finales de 2015, tras imponerse en segunda vuelta.

Su gestión estuvo marcada por una serie de reformas a contramano de las controvertidas políticas kirchneristas, como poner fin a las restricciones cambiarias y comerciales, impulsar un blanqueo de capitales y una reforma tributaria.

Pero la segunda mitad de su mandato se vio signada por una crisis con recesión y alta inflación que le obligó a pedir socorro financiero al Fondo Monetario Internacional, una ayuda por la que debió convalidar un fuerte ajuste fiscal.

Un escenario demasiado adverso para ganar una elección. Y el Macri del 'Sí, se puede' no pudo. EFE

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