Malasia intercepta un barco con 200 rohinyás y lo deja varado en alta mar
Bangkok, 17 abr (EFE).- Las autoridades de Malasia interceptaron este jueves un barco con unos 200 rohinyás, una oprimida minoría étnica procedente de Birmania y predominantemente musulmana, cuando trataba de acercarse a las costas de su país y lo expulsaron a alta mar.
Según un comunicado de la Fuerza Aérea malasia, uno de sus aviones de reconocimiento detectó el barco a setenta millas náuticas de la costa de la isla de Langkawi, en el norte del país, tras lo cual fue expulsado de las aguas territoriales malasias por un barco de la Marina, no sin antes proporcionar comida a los pasajeros.
'Teniendo en cuenta la precariedad de los lugares en los que viven, hay fuertes temores de que los migrantes indocumentados que tratan de entrar en Malasia por tierra o por aire puedan traer la COVID-19 al país', señalaba el comunicado, que no especificaba la procedencia de la embarcación.
El mismo día en que las autoridades malasias expulsaban el barco, la Marina de Bangladesh rescataba a 396 rohinyás mientras trataban de entrar al país en otro barco por la costa sur, después de haber pasado dos meses en el mar en su intento de llegar a Malasia en condiciones 'terribles' y habiendo dejado en la travesía al menos 28 muertos.
Según un comunicado de la Marina bangladesí, el barco que rescataron también había sido interceptado por las autoridades malasias y empujado de vuelta al mar semanas antes.
La inmensa mayoría de los rohinyás son apátridas a los que el Gobierno birmano arrebató la ciudadanía a principios de los noventa y ha sometido durante decenios a un régimen de discriminación por considerarlos inmigrantes ilegales de Bangladesh, a pesar de llevar generaciones viviendo en el país.
Puesto que carecen de ciudadanía y de documentos, los rohinyás no pueden desplazarse libremente por su propio país y son detenidos por la policía y procesados judicialmente cuando tratan de hacerlo.
Según cifras de la ONU, entre 2012 y mayo de 2015, unos 170.000 rohinyás procedentes del estado de Arakan (en el oeste de Birmania) se pusieron en manos de redes de tráfico de personas para huir hacia países como Malasia o Tailandia, pero las autoridades malasias y tailandesas lograron a mediados de 2015 desmantelar dichas redes, por lo que el uso de esas rutas se vio reducido al mínimo.
En aquel momento, se calculaba que vivían en Arakan algo más de un millón de rohinyás, pero en agosto de 2017, el ejército birmano lanzó una campaña militar contra los rohinyás, tras varios ataques de insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA) contra puestos policiales y militares.
El operativo militar, que investigadores de la ONU calificaron de 'genocidio intencional', causó el éxodo de unos 725.000 rohinyás a la vecina Bangladesh. EFE