Mário Centeno asume como nuevo gobernador del Banco de Portugal
Lisboa, 20 jul (EFE). El exministro de Finanzas de Portugal y expresidente del Eurogrupo Mário Centeno ha asumido este lunes como nuevo gobernador del Banco de Portugal (BdP), un cargo al que accede tras un camino plagado de dudas sobre eventuales conflictos de interés y durante el que ha contado con el apoyo del primer ministro, António Costa.
Centeno, de 53 años, ha asumido el puesto en una sobria ceremonia en el Ministerio de Finanzas, en Lisboa, donde durante cuatro años expuso la evolución macroeconómica del país a través de sus Presupuestos, basados en mano férrea con las cuentas.
Después de más de cuatro años en el Gobierno abandona esa línea política más activa y vuelve a los despachos como gobernador del Banco de Portugal en sustitución de Carlos Costa, cuyo mandato acabó el pasado 8 de julio, tras diez años al frente de la institución.
'Aprendí en mi vida que una buena preparación es la madre de todas las conquistas', ha dicho en su discurso, y ha lanzado un mensaje de unidad al decir que no cree 'en estrategias de dividir para reinar'.
Centeno tomó las riendas de las cuentas del país en 2015, en un momento de crisis en el que se ansiaba la recuperación y pidió marcharse justo antes de otro desafío para Portugal, pero dejando el trabajo hecho.
Sale tras cerrar las cuentas de 2020 y el presupuesto suplementario diseñado para acomodar todas las medidas puestas en marcha por el covid-19, consumación de su ciclo político.
El exministro quería despedirse con uno de sus mayores logros: haber llevado a las cuentas portuguesas a registrar su primer superávit de la etapa democrática, un 0,2 % al cierre de 2019 que mejoró incluso sus propias previsiones, ya que Centeno no esperaba conseguir un saldo positivo hasta 2020.
El golpe del coronavirus amargó esa conclusión e impedirá que su senda se mantenga al cierre de este año, en el que su sucesor, João Leão, tiene un complicado relevo pese a haber sido presentado por el Gobierno de Costa con un mensaje de continuidad de la visión de su antecesor, basada en priorizar el control del gasto antes que las demandas sociales. EFE