Masisi, una apuesta continuista para mantener la estabilidad de Botsuana

Nerea González

Johannesburgo, 25 oct (EFE).- El presidente de Botsuana, Mokgweetsi Masisi, ha logrado un nuevo mandato de cinco años tras haber salido victorioso en las elecciones generales del 23 de octubre, las más inciertas celebradas en la historia de la democracia más estable de África.

Su bloque político, el Partido Democrático de Botsuana (BDP), que gobierna en el país desde la independencia del Reino Unido en 1966, obtuvo la mayoría absoluta en los comicios generales del miércoles, confirmó este viernes el presidente del Poder Judicial, Terence Rannowane.

'Disfruto el test, disfruto el desafío', había manifestado Masisi, en declaraciones a los medios al depositar su voto este miércoles.

Maestro de carrera, Masisi ascendió a la Presidencia tras la dimisión de Ian Khama (2008-2018) en abril del año pasado, al cumplir este el límite máximo de 10 años permitido por la Constitución botsuanesa para mantener el cargo.

Ocupaba entonces la Vicepresidencia y el propio Khama fue el encargado de seleccionarle como sucesor.

Por aquel entonces no ahorraba elogios hacia su delfín, una situación muy diferente a la que se desató en los meses siguientes, con una guerra abierta entre los dos que convirtió las pasadas elecciones en las más impredecibles de la historia del país.

Masisi, sin embargo, salió finalmente victorioso y, una vez sus compañeros de partido confirmen sus votos en el Parlamento, podrá ostentar el título de quinto presidente de la historia de Botsuana durante cinco años más.

De nombre completo Mokgweetsi Eric Keabetswe Masisi, nació en 1963, en Moshupa, una localidad de apenas 20.000 habitantes situada en la zona sur del país, a unos 60 kilómetros de la capital, Gaborone.

Casado y padre de una hija, tiene formación en educación y epidemiología y está graduado por la estadounidense Florida State University.

Desde el área de la educación llegó a la Administración y se implicó en reformas del sistema lectivo.

En 1995 se unió a Unicef como experto en proyectos educativos e implementó iniciativas para dar formación a niños de áreas remotas rurales.

Con el cambio de siglo se involucró en la actividad política y disputó elecciones primarias locales del Partido Democrático de Botsuana (BDP).

Pese a que no ganó, permaneció activo políticamente y trabajó con ONG en temas como prevención del VIH (virus del sida), lo que le llevó a iniciar nuevos estudios en epidemiología.

En las elecciones generales de 2009, accedió al escaño de parlamentario por Moshupa.

Solo dos años después fue nombrado titular del Ministerio de Asuntos Presidenciales y Administración Pública, una cartera con la que había estado involucrado desde su salto a la política nacional.

Como ministro supervisó programas de educación para los pobres, la expansión de la radio y televisión pública, además de múltiples iniciativas comunitarias para mejorar el desarrollo.

En 2014 fue nombrado ministro de Educación por Khama y, antes de finalizar ese año, se le encargó también la Vicepresidencia.

Al acercarse el final del mandato legal máximo para Khama, Masisi fue anunciado como su sucesor, con buenos niveles de apoyo dentro del partido.

'Les dejo a todos en las capaces manos de su excelencia el vicepresidente. No le llaman general Masisi, pero tiene la capacidad de liderazgo de cualquier general que yo conozca. No le llaman doctor Masisi, o no todavía al menos, pero tiene el intelecto de los mejores que ostentan ese título', expresó Khama en los días previos al traspaso del poder.

Sin embargo, poco después, un Khama reacio a pasar a segundo plano y perder privilegios y un Masisi determinado a asentar su liderazgo se enzarzaron en un conflicto público inédito en la historia del oficialismo.

El antagonismo escaló hasta el punto de que Khama abandonó el BDP -partido cofundado por su propio padre, Seretse Khama, primer presidente de la historia de Botsuana- en mayo pasado y, en estas elecciones, estuvo pidiendo el voto para la oposición.

Antes de eso llegó a tachar a Masisi de autocrático e intolerante y dijo en varias ocasiones que haberle elegido como sucesor había sido un error.

Masisi, por su parte, actuó en contra de varias figuras afines al exmandatario y revocó algunas de las políticas más significativas de su predecesor, como la prohibición de cazar elefantes en el país.

Botsuana alberga la mayor colonia de paquidermos del mundo, pero ello no frenó la mala prensa internacional que generó a Masisi la flexibilización de su caza, una decisión que fue vista como electoralista para atraer el voto rural.

Para su segundo mandato, entre los principales retos de Masisi destacan la necesidad de trabajar por una sociedad más igualitaria y la diversificación de la economía botsuana, extremadamente dependiente de los valiosos diamantes botsuanos (suponen alrededor del 70 % del valor de las exportaciones del país).

Las limitaciones de ese modelo, de hecho, se están dejando notar y, pese a que Botsuana ha disfrutado de buenos niveles de crecimiento desde su independencia, su capacidad de expansión y de creación de empleo cada vez es más limitada. EFE

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