Mensaje de paz del máximo líder talibán causa recelos en el Gobierno afgano

Baber Khan Sahel

Kabul, 20 may (EFE).- El máximo líder talibán, el mulá Haibatullah, se refirió este miércoles por primera vez al acuerdo firmado en febrero con Estados Unidos como una 'oportunidad crucial' para poner fin a casi dos décadas de guerra en Afganistán, un gesto del que desconfía el Gobierno afgano mientras siga la violencia.

'La firma del histórico acuerdo con EEUU y el consiguiente fin de la ocupación es un logro extraordinario para el Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes)', afirmó Haibatullah en un mensaje de felicitación por Eid al-Fitr, la festividad que marca el fin del Ramadán y que tendrá lugar en los próximos días.

'La implementación de este acuerdo puede ser un instrumento poderoso para poner fin a la guerra entre Estados Unidos y nuestro país, establecer la paz y un sistema islámico en nuestra patria', añadió.

DESCONFIANZA DEL GOBIERNO

Pero lejos de celebrar el tono conciliador del líder talibán, el Gobierno afgano recordó cómo la violencia en el país continúa en ascenso, algo que choca con cualquier llamada al diálogo.

'Es extraño, por un lado reducen cada día a pedazos a nuestra gente con ataques suicidas y bombas y continúan su violencia y, por otro lado, hablan del tratado de paz. Este mensaje carece de valor hasta que prueben que se están reconciliando con el pueblo', escribió hoy en Twitter el portavoz presidencial, Sediq Sediqqi.

El pasado 29 de febrero en Doha, Estados Unidos y los talibanes firmaron un histórico acuerdo que busca poner fin a casi dos décadas de conflicto en Afganistán, en el que se pactó la retirada en 14 meses de las tropas estadounidenses y de la OTAN, presentes en el país desde la invasión en 2001 que derrocó al régimen insurgente.

La semana previa a la firma y los días posteriores la violencia en el país se redujo a mínimos, pero poco a poco las acciones insurgentes y la respuesta de las tropas afganas y de EEUU aumentaron, hasta alcanzar, según datos del Gobierno afgano, 3.700 ataques en los que murieron 469 civiles y 948 resultaron heridos.

'Los talibanes desperdician las oportunidades para la paz', sentenció por su parte en Twitter el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional afgano, Javid Faisal, que remarcó que 'la guerra no es un buen regalo que dejar a los afganos por el Eid al-Fitr'.

LA PAZ SE ALEJA

La escalada de violencia llegó a su pico la semana pasada, con dos ataques en la misma jornada contra un hospital de maternidad en Kabul y a un funeral en el este del país que dejaron 56 muertos y decenas de heridos, llevando al Gobierno afgano ese mismo día a cambiar su posición defensiva, como se pactó en Doha, a una ofensiva.

Estados Unidos culpó de los ataques al grupo yihadista Estado Islámico (EI), que reivindicó el atentado suicida en el funeral, pero Kabul insistió en que los talibanes, que negaron cualquier vínculo con las dos acciones, estaban detrás de las masacres.

Los talibanes respondieron a la nueva estrategia de Kabul con ataques más contundentes contra las tropas afganas.

Ese retorno a la violencia también parece haber paralizado el intercambio de prisioneros que se pactó en Doha, y que preveía la liberación de 5.000 presos talibanes y 1.000 de las fuerzas gubernamentales como preámbulo al inicio de las conversaciones.

Antes la falta de acuerdo sobre el proceso a seguir había llevado a una liberación unilateral de reos que quedó finalmente estancada.

Esta situación llevó hoy al líder talibán a advertir a EEUU de que 'no dé a nadie la oportunidad de obstruir, retrasar y finalmente hacer fracasar este acuerdo internacionalmente reconocido', que calificó como una 'oportunidad crucial' para la paz.

Kabul ha liberado a 1.000 prisioneros hasta ahora, mientras que los talibanes excarcelaron a varios centenares de reos.

La reanudación del proceso de acercamiento con los talibanes recae ahora en Abdullah Abdullah, que combatió durante años a los insurgentes en primera línea del frente y que el domingo pasó a liderar el nuevo Alto Consejo para la Reconciliación Nacional.

Ese nombramiento ponía fin a una grave crisis política en el país, después de que Abdullah se negase a aceptar los resultados de las elecciones del pasado septiembre por supuesto fraude que le dejaron por detrás del reelegido presidente afgano, Ashraf Ghani.

IMPLANTACION DE LA SHARIA

Unas negociaciones a las que el mulá Haibatullah dio por hecho que se llegará y, tras ellas y el fin de la ocupación extranjera, aseguró en su mensaje este miércoles que uno de sus principales objetivos será 'establecer un sistema islámico' en el país asiático.

'A todos los miembros masculinos y femeninos de la sociedad se les otorgarán los derechos debidos, nadie sentirá ninguna sensación de privación o injusticia y todo el trabajo necesario para el bienestar, la durabilidad y el desarrollo de la sociedad se abordará a la luz de la divina ley (islámica) sharía', dijo el líder talibán.

Una alocución dirigida a uno de los sectores más temerosos ante una hipotética vuelta al poder de los talibanes: las mujeres que en el anterior régimen talibán vieron cercenados la mayoría de sus derechos y tuvieron que abandonar sus trabajos y permanecer en casa. EFE

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