Mercenarios sirios participaron en la conquista de la base libia de Al Watiya
Mohamad abdel Kader
Trípoli, 21 may (EFE).- Unidades de mercenarios sirios contratados por Turquía lideraron el asalto y reconquista de la base área de Al Watiya, uno de los principales centros logísticos de las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido en el este de Libia y hombre fuerte del país, en su asedio a Trípoli, reveló hoy el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (SOHR).
La base aérea, situada en el oeste y una de las más grandes del país, volvió a manos del llamado Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en la capital (GNA) tras varias semanas de duros combates y su recuperación supone la peor derrota militar sufrida por las fuerzas de Hafter (LNA) desde que hace 14 meses levantaran su cerco a Trípoli.
“Los sirios están entre quienes lideran los grupos de combates que están en primera línea en varias zonas de Libia, en particular en las del oeste, tras haber recibido entrenamiento turco', asegura el SOHR, que tiene su sede en Londres.
La organización denuncia que más de 9.500 mercenarios sirios han sido reclutados por Turquía y enviados a Libia en los últimos cuatro meses a Libia para combatir junto al GNA, entre ellos decenas de menores.
La llegada de los soldados de fortuna sirios, en su mayoría veteranos de grupos de oposición islamista pro turcos como las divisiones 'Al-Mu’tasim' y 'Sultan Murad' o las brigadas 'Suqur Al-Shamal' o 'Al-Hamzat and Suleiman Shah”, ha servido para que en las últimas semanas el GNA y su aliado, la ciudad-estado de Misrata, frenaran el avance de las fuerzas de Hafter, que aún controlan la mayor parte del territorio nacional y las reservas energéticas estratégicas.
Según el SOHR, en las operaciones han muerto al menos 311 milicianos sirios, entre ellos 18 adolescentes y varios jefes de destacamento, en su gran mayoría en localidades del estratégico cinturón sur de la capital como Salah Al-Din, Al-Ramlah, Al-Hadabah, próximas al antiguo aeropuerto internacional de Trípoli -en desuso desde 2014- y en la provincia de Misrata.
Un reportaje de la Agencia Efe publicado esta misma semana reveló que los mercenarios sirios reciben un salario de entre 1.000 y 1.500 euros al mes, firman un contrato de nueve meses, reciben una prima de 4.000 euros por heridas graves y de 10.000 por muerte y antes de viajar a Siria por cuenta de los servicios secretos turcos (MIT) reciben entrenamiento militar.
Según el SOHR, está previsto que en los próximos días viaje a Libia un nuevo grupo de mercenarios sirios de los cerca de 3.300 que asegura están siendo entrenados en Turquía.
'Ente los que han sido reclutados hay cerca de 180 menores de edades que oscilan entre los 16 y los 18 años, que son instados a luchar en Libia, la mayoría de ellos de la división 'Sultan Murad', a los que se les ofrecen incentivos materiales aprovechando las difícil situación y la pobreza en la que viven', denuncia.
EL GNA CONTINUA CON LOS AVANCES
En este contexto, responsables militares del GNA anunciaron hoy que sus fuerzas lograron reconquistar la ciudad de Al Asaba, situada a unos 100 kilómetros al oeste de Trípoli, en un nuevo éxito de la operación lanzada para recuperar la provincia fronteriza con Túnez.
Según fuentes de la plataforma 'Volcán de la Ira', que agrupa a las milicias islamistas bajo el mando del GNA y las fuerzas de la ciudad-estado de Misrata, las tribus de Al Asaba, donde se habían refugiado soldados del LNA en su huída de la base de Al Watiya, han declarado su lealtad al gobierno sostenido por la ONU.
La información no ha sido confirmada por fuentes independientes ni desmentida por las fuerzas de Hafter, que esta semana anunciaron una supuesta retirada estratégica 'de dos o tres kilómetros de la línea del frente' para facilitar el movimiento durante la fiesta del Aid al Adha, la más importante del calendario musulmán, que este fin de semana celebra la conclusión del mes sagrado del ayuno o Ramadán.
El LNA pidió que hiera lo mismo a las fuerzas del GNA, que el miércoles anunciaron la destrucción de tres unidades antiaéreas de fabricación rusa clase Pantsir en sendas operaciones lanzadas en el oeste y la costa central del país.
UNA GUERRA PRIVATIZADA
Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diversos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.
Desde que en abril de 2019 Hafter pusiera cerco a la capital para arrebatársela al GNA, -impuesto tres años antes por la ONU tras su fallido plan de paz- el enfrentamiento fratricida se ha tornado en un conflicto multinacional privatizado sin Ejércitos, librado por milicias locales y mercenarios extranjeros contratado por ambas partes.
Mientras el GNA tiene el apoyo de Turquía, Italia y Qatar, Hafter recibe el respaldo de de mercenarios rusos, sudaneses, chadianos y sirios, además de la ayuda económica y militar de Jordania, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Francia. EFE