Miles de checos protestan contra el jefe de Gobierno manteniendo la distancia

Praga, 9 jun (EFE).- Miles de personas protestaron este martes, manteniendo la distancia de seguridad por el coronavirus, tanto en Praga como en más de un centenar de localidades de la República Checa contra el primer ministro del país, el liberal-populista Andrej Babis, al que acusan de corrupción.

Los asistentes, convocadas por una plataforma civil, respetaron las medidas recomendadas por el Gobierno para evitar contagios, como el uso de mascarilla y mantener una distancia de dos metros entre manifestantes, lo que se apreció en las tomas aéreas de la Plaza Vieja de la capital checa.

Escenas parecidas se vivieron en la Plaza de la Libertad de Brno, la segunda ciudad del país, que también se llenó de manifestantes.

Los convocantes criticaron supuestas corruptelas durante las compras de material sanitario, así como la falta de ayudas a las pequeñas y medianas empresas (pymes) tras el daño económico sufrido por la crisis del coronavirus.

Poco antes de comenzar la protesta, el Ejecutivo de coalición liderado por la Alianza de Ciudadanos Descontentos de Babis, que gobierna junto a los socialdemócratas, exoneró a los organizadores de la obligación de no superar el límite de 500 participantes.

Esa era otra de las críticas vertidas por los organizadores, que anunciaron que interpondrían una denuncia en un juzgado de Praga por considerar que esta limitación violaba los derechos constitucionales de reunión.

Si bien la Justicia ha suspendido por ahora las investigaciones que inició, el primer ministro checo -dueño del consorcio agroindustrial Agrofert- es acusado del uso fraudulento de fondos comunitarios destinados en realidad a pequeñas y medianas empresas.

De este programa se habrían aprovechado la esposa e hijos de Babis para financiar un proyecto turístico.

Una auditoría europea considera que hay serios indicios de que Babis -la segunda mayor fortuna de su país- captó dos millones de euros de un programa comunitario para pymes.

Por otro lado, la Unión Europea (UE) considera que Babis sigue manteniendo el control sobre sus empresas, lo que supone un conflicto de intereses, pese a traspasar a fondos fiduciarios sus participaciones en su grupo empresarial, incluidos los de cadenas de televisión y emisoras de radio.

Las acusaciones contra Babis reunieron el pasado otoño e invierno a decenas de miles de personas que demandaban su dimisión, unas protestas que los convocantes quieren retomar. EFE

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