Miles de personas protestan en Burkina Faso por el auge del yihadismo

Uagadugú, 4 jul (EFE).- Burkina Faso vivió este fin de semana multitudinarias manifestaciones por la ineficacia de la respuesta gubernamental a la creciente violencia yihadista en el país, que hace solo un mes vivió la peor masacre de su historia reciente, con 160 muertos por un ataque de un grupo afiliado a Al Qaeda.

Convocadas por grupos de la sociedad civil y de la oposición como movilizaciones pacíficas y silenciosas (en homenaje a las víctimas), las protestas comenzaron el sábado y se repitieron de nuevo este domingo por todo el país, según recogieron medios locales como la Agencia de Información de Burkina.

En la capital del país, Uagadugú, miles de personas se concentraron en la tarde del sábado en la Place de la Nation para escuchar al líder opositor Eddie Komboïgo, del Congreso para la Democracia y el Progreso (CDP).

'El resultado de la violencia del terrorismo es catastrófico', subrayó Komboïgo ante la atestada plaza.

Entre el público, muchos manifestantes portaban banderas burkinesas y carteles con leyendas como '¿Hay un presidente?'.

La doble jornada de protesta, según la convocatoria lanzada por las organizaciones civiles Convergencia Ciudadana y Panafricana y Alianza para la Defensa de la Patria, tenía el cuádruple objetivo de rendir homenaje a las víctimas, mostrar solidaridad con los miles de desplazados internos, manifestar apoyo a las fuerzas de seguridad del país y 'denunciar la mala gobernanza' frente a la crisis yihadista.

Las multitudinarias movilizaciones incrementan así la presión sobre el Ejecutivo de Roch Kaboré en un país en el que la violencia yihadista no ha dejado de crecer desde abril de 2015, cuando miembros de un grupo afiliado a Al Qaeda secuestraron a un guardia de seguridad rumano en una mina en Tambao (norte), que sigue desaparecido.

Burkina Faso sufrió la noche del pasado 4 al 5 de junio la peor masacre de su historia reciente con la muerte de al menos 160 personas en un ataque de un grupo afiliado a Al Qaeda contra la localidad de Solhan, en la región del Sahel (norte).

Esta zona, que está situada en el norte del país y comparte frontera con Malí y Níger, es la más afectada por el terrorismo, aunque también se ha expandido a provincias limítrofes, como la región Centro-Norte, y al este del país.

Los atentados suelen atribuirse al grupo local burkinés Ansarul Islam, al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), afiliado a Al Qaeda, y al Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS), que atacan también en los vecinos Malí y Níger.

La violencia en Burkina Faso ha causado una crisis humanitaria sin precedentes en la que más de 1,2 millones de personas han huido de sus hogares desde 2019 -cuando los desplazados internos ya se cifraban en más de 136.000-, de los que el 61 % son niños, según Unicef.

El pasado miércoles, en medio del descontento creciente, los ministros de Defensa y de Seguridad burkineses, Cheriff Sy y Ousséni Compaoré, fueron destituidos después de que el ataque de Solhan evidenciara, según el primer ministro, Christophe Dabiré, 'disfunciones' en el dispositivo de defensa. EFE

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