Milicia bloquea el puerto petrolero libio de Al Hariga por conflicto salarial

Trípoli, 5 ene (EFE).- Unidades de la Guardia de la Instalaciones Petroleras (PFG), la milicia que controla el golfo de Sirte -corazón de la industria petrolera libia- bloquearon hoy la terminal portuaria de El Hariga, una de las más importantes del país, para exigir el pago de los salarios atrasados.

Según fuentes de seguridad, los milicianos se han amotinado en el interior e incluso han impedido que buques a la espera atraquen en este puerto, con capacidad para exportar más de 200.000 barriles de crudo al día.

Liderada por uno de los señores de la guerra que han hecho fortuna en Libia desde la revolución que en 2011 forzó la caída de la dictadura de Muamar al Gadafi, la milicia mantiene una estable relación con el mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido por la comunidad internacional en el este de Libia y hombre fuerte del país.

Su mediación fue esencial para que en octubre pasado la PFG aceptara el alto el fuego propuesto por la ONU y mediado por Rusia y Turquía y levantara el bloqueo que con apoyo del propio Hafter mantenía desde febrero sobre toda la industria petrolera libia.

El bloqueo había desplomado la producción libia por debajo de los 100.000 barriles diarios y el cese del mismo había permitido que en apenas dos meses Libia volviera a los 1,2 millones de unidades diarias, muy cerca ya de los 1,8 millones de tiempos de la dictadura.

El bloqueo de instalaciones petroleras para presionar a los dos gobiernos enfrentados es una constante en Libia desde que el poder se dividiera en 2015 y no se puede descartar que el ejemplo se extienda a otras instalaciones también controladas por el PFG en el golfo de Sirte, como las terminales de Ras Lanuf, Es Sider, Brega y Zueitina.

ALTO EL FUEGO FRÁGIL

La medida de fuerza se produce apenas un día después de que Túnez, actual presiente de turno del Consejo de Seguridad de la ONU, propusiera la formación de una fuerza internacional de paz que vigile la tregua aceptada meses atrás, que cada día parece más frágil.

Y 24 horas después de que unidades militares adscritas a la coalición entre el Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) y la ciudad-estado de Misrata advirtieran que no abrirán la carretera que une el este y el oeste del país a menos que se cumpla el acuerdo logrado a través del comité 5+5 para la salida del país de todos los milicianos extranjeros.

Hafter tiene desde hace meses el apoyo de milicianos rusos, sudaneses, chadianos, árabes y sirios favorables al régimen de Bachar al Asad, mientras que el GNA fue capaz en junio pasado de romper el asedio que el mariscal había levantado sobre Trípoli gracias a la intervención de soldados de fortuna sirios reclutados y transportados por Turquía desde las zonas de oposición a la dictadura de Damasco. EFE

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