Mujeres rurales contra la pandemia
Madrid, 2 abr (EFE).- La epidemia de coronavirus ha unido a las mujeres que viven en las zonas rurales de España en una causa común: elaborar, con material y medios propios, mascarillas, batas de hospital, y geles desinfectantes, productos imprescindibles para la protección de todos los que luchan diariamente contra el Covid-19.
Por todo el país se han lanzado iniciativas, lanzadas de forma individual, de grupos privados o por autoridades locales, para ayudar a cubrir la enorme necesidad de todo tipo de equipos de protección para ciudadanos y personal sanitario y de emergencias.
El perfil de estas mujeres rurales es variado, desde jubiladas hasta agricultoras, emprendedoras o diseñadoras, todas se han puesto manos a la obra, animadas en muchos casos por los ayuntamientos de sus localidades, para proveer de material a residencias de ancianos, policías y sanitarios que luchan contra la enfermedad en primera línea de batalla.
Una petición del ayuntamiento de su pueblo llevó a Emilia Ramos, una jubilada de un pueblo de la región de Extremadura (òeste) a fabricar mascarillas en su casa para las personas mayores y los que necesiten acudir al médico.
El número de personas que acudió a la llamada del consistorio fue tan alto que 'no hubo material para repartirlo entre todos', asegura Emilia a Efe.
La mujeres de la Asociación de Mujeres Rurales Clara Campoamor de Campo de Criptana, en la región de Castilla La Mancha (centro), se unieron a esta iniciativa y se enfocaron en la producción de mascarillas también a petición de su ayuntamiento.
'Hemos elaborado 90 mascarillas cada una', explica Mari Carmen Alberca, miembro de la asociación y una de las 20 mujeres que participan en la producción de material.
Antes del inicio de la pandemia, Mari Carmen trabajaba como conductora en un centro de mayores, cerrado ahora por el estado de alarma y cuyos trabajadores aguardan instrucciones para ver si les transfieren a un hospital cercano para dar apoyo.
Un perfil distinto es el de Esther Ibáñez, residente en un pequeño pueblo de Aragón (noreste) quien compagina la fabricación de mascarillas con sus responsabilidades como ganadera y los cuidados de su hijo de seis meses.
'Estoy al cuidado de 600 terneros y hago mascarillas en las dos o tres horas que me quedan libres cada día', indica a Efe.
Entre las mujeres que compaginan su trabajo fuera del hogar habitual con las ayudas a la comunidad también está Rosa Pérez, diseñadora y monitora en un taller de costura en la región de Andalucía (sur).
Allí, junto a veinte personas ha elaborado 3.000 mascarillas hasta la fecha que han sido destinadas al ayuntamiento, el centro de salud y a algunos hospitales de la región. Además, en los próximos días esperan producir hasta 1.000 batas protectoras.
A la confección de batas y mascarillas también se ha sumado la fabricación de geles, como en el caso de Jimena Ventura, de La Rioja (norte). Junto a su socia Mari Cruz gestiona La Despensa del Jabón, un local en el que venden por internet materias primas para cosméticos y jabones, y donde ofrecían clases para elaborar productos artesanales.
Ahora, desde su taller, y con la ayuda de una colaboradora, producen gel desinfectante para distribuirlo entre los vecinos a través del ayuntamiento y ya han donado 500 envases a 500 habitantes.
Estas iniciativas 'espontáneas' son las que poco a poco van hacer que 'todo salga bien', asegura Jimena. EFE
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