Museo de la Aviación surcoreano invita a hacer piruetas o a aterrizar un 747

Gimpo (Corea del Sur), 12 jun (EFE).- En un momento marcado por la dificultad para volar, Corea del Sur estrena un excitante Museo Nacional de Aviación para conocer a fondo la industria y vivir experiencias inmersivas como emular a un piloto de acrobacias o simular el aterrizaje de un Boeing 747.

El flamante recinto, situado junto al aeropuerto de Gimpo, uno de los dos que da servicio a Seúl, inicia su recorrido con un repaso a la historia de la aviación, exhibiendo maquetas que van desde las máquinas voladoras de Leonardo Da Vinci al primer avión a motor que probaron con éxito los hermanos Wright en 1903.

Tras revisar el rol que jugó la aviación en las dos guerras mundiales o a la revolución que supuso la invención del motor a reacción, se examina la historia de la aviación surcoreana.

En este punto, ocupa un lugar de honor un Standard J1 restaurado, un biplano estadounidense de entrenamiento originalmente desarrollado en 1916 y empleado por los primeros aviadores coreanos, enfrascados por entonces en la lucha independentista contra Japón, que colonizó la península de 1910 a 1945.

Los visitantes al museo, que abrirá sus puertas el 5 de julio, pueden sentarse a continuación en la cabina de un T-50B, el avión de los Black Eagles, escuadrón de acrobacias de las Fuerzas Aéreas surcoreanas.

Un piso más arriba es posible experimentar lo que sienten los Black Eagles gracias a un simulador que emplea gafas 3D y que no es apto para estómagos delicados, por eso aquellos que busquen un vuelo más sosegado pueden utilizar simuladores similares de ala delta o parapente.

También es posible aterrizar desde cabina un Boeing 747 o asistir en la operación desde una torre de control recreada, ambos simuladores están conectados entre sí en tiempo real.

La segunda planta también está destinada a conocer por dentro el funcionamiento de un aeropuerto, usando como ejemplo el de Incheon, principal aeropuerto internacional de Seúl, del cual se detalla, entre otras muchas operaciones, el exhaustivo protocolo para detectar el coronavirus en pasajeros que vienen de fuera.

'El Aeropuerto de Incheon ha optimizado el flujo de pasajeros; se los divide por regiones de procedencia y se evita que sus caminos se crucen para evitar contagios en el aeropuerto', explicó a Efe el viceministro de Transporte, Son Myoung-soo, que acompañó a periodistas durante la visita al museo.

El sistema vigente en Corea del Sur, que no ha cerrado sus fronteras, de testeo obligatorio en aeropuerto y cuarentena posterior es un modelo de referencia, cuenta Son, que su Gobierno está deseando compartir con otros países.

'La cooperación entre países es básica para reactivar rutas internacionales: el poder confiar los unos en los nosotros para poder viajar de manera segura', añade. EFE

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