Opositor Wine: 'Estamos dispuestos a morir por la libertad de nuestros hijos'

Kampala 4 ene (EFE).- El presidente de Uganda en el poder desde 1986, Yoweri Kaguta Museveni, ha encontrado en esta nación del este de África un desafío inesperado: Bobi Wine, un músico popular que creció en una barriada de la capital, y que hoy, encarna al principal líder de la oposición en los comicios del próximo día 14.

Pese a los continuos arrestos y represión policial, Wine, de 38 años, consigue atraer a sus eventos de campaña -con sus discursos transgresores y promesas de una 'nueva Uganda'- a miles de ciudadanos cansados de la era perenne de Museveni.

La Agencia EFE entrevistó a Bobi Wine en su residencia en Magere, localidad situada a unos 15 kilómetros al norte de Kampala, días después de que las Fuerzas de Seguridad dispersasen con munición real -matando al menos a 54 personas- protestas multitudinarias en contra del arresto del cantante.

Wine había sido puesto bajo custodia policial durante tres días, acusado de incumplir las restricciones para frenar la propagación de la covid-19 -que en Uganda suma 274 muertes y casi 36.000 contagios, según cifras oficiales- al permitir que sus seguidores se congregasen a su alrededor en un mitin de campaña.

PREGUNTA: Desde que comenzó su carrera política en 2017, usted ha asegurado en repetidas ocasiones que su integridad física está amenazada. ¿Cree que su vida continúa en peligro?

RESPUESTA: Mi vida está en peligro todos los días. Lo único que me ha mantenido vivo han sido las cámaras (y) la atención de la comunidad internacional. Pero aún así, el general Museveni ha intentado matarme en numerosas ocasiones. Recibimos ataques todos los días, por eso no puedo perder el tiempo. Mientras siga respirando, seguiré haciendo todo lo que esté en mi mano (para acabar con el régimen de Museveni).

P: ¿Merece la pena exponerse a situaciones tan peligrosas?

R: Queremos ser libres o morir intentándolo. La vida no tiene ningún valor cuando vives oprimido. Somos esclavos en nuestro propio país. De hecho, en lugar de tener una vida real, simplemente existimos. Si nuestras vidas son el precio a pagar por la libertad de nuestros hijos, que así sea.

'CADA VEZ QUE SALGO DE CASA MI HIJA DE 8 AÑOS ME ABRAZA'

P: ¿Echa de menos su vida anterior, lejos del tablero político?

R: Echo de menos pasar más tiempo con mis familiares y amigos. Cada vez que salgo de casa, mi hija de ocho años me abraza y me hace prometerle diez veces que volveré sano y salvo. Pero no puedo abandonar (ahora) la carrera presidencial. Los ugandeses transformaron mi vida, pagaron por mis conciertos, compraron mis canciones. Gracias a eso, me convertí en quien soy ahora y necesito retribuirles de alguna manera.

P: Antes de convertirse en político, usted participó en varios proyectos para mejorar los suburbios más empobrecidos de Kampala. Cuéntenos un poco más sobre esa iniciativa.

R: Así es. Yo era músico y mientras mi popularidad crecía me di cuenta de que también lo hacía mi influencia. Muchos jóvenes veían en mí una fuente de inspiración. Así que, en cuanto empecé a ganar un poco de dinero gracias a mi música y algunos pequeños trabajos, decidí implicarme en proyectos para mejorar la vida de mi gente: los jóvenes de las barriadas más humildes. Como ellos me escuchaban, sentí que tenía la responsabilidad de provocar cambios en su comportamiento y mentalidad. Y sin buscarlo o quererlo, asumí un puesto de liderazgo y me involucré en la lucha contra el VIH/Sida, en programas para combatir el abuso de drogas y alcohol.

P: Usted no es el primer político popular que aboga por desafiar en las urnas al presidente Museveni. Kizza Besigye lo intentó hasta en cuatro ocasiones sin que su capacidad para congregar a multitudes u organizar protestas en contra del Gobierno se tradujese nunca en una victoria electoral. Pese a ello, ¿usted cree de verdad que puede vencer a Museveni?

R: En el pasado no estábamos tan unidos. No se trata solamente de mí, yo represento a toda una generación. (Una generación) que quiere junta derrotar a un dictador. Esa es nuestra misión: la libertad. No nos definen nuestras tribus, géneros o religiones sino el dolor compartido nacido de la dictadura de Museveni y el sueño de una nueva Uganda.

'QUEREMOS CONSTRUIR UNA NUEVA UGANDA'

P: ¿Cuáles son los objetivos principales de su lucha?

R: En primer lugar, queremos construir una Uganda nueva donde todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y se respeten los derechos humanos. Queremos tener acceso a una buena educación y a una buena sanidad. Queremos promover el talento de los ciudadanos: deportes, artes o avances en agricultura, pero, sobre todo, queremos un país libre donde todas las personas puedan declararse en desacuerdo con quienes ostentan el poder.

P: Después de tomar el poder en 1986 Museveni también prometió restaurar la democracia y la libertad de expresión. Sin embargo, durante los últimos años ha implementado todo tipo de artimañas para preservar su cargo. ¿Si usted gana las elecciones, por cuánto tiempo será presidente?

R: Una de nuestras misiones más importantes consistirá en empoderar a las instituciones en lugar de a los individuos. No todo debe comenzar y acabar en el presidente. Las instituciones de Uganda deben ser (lo suficientemente) fuertes para controlar a nuestros líderes. La era de los 'grandes hombres' ha terminado: el general Museveni será el último dictador ugandés, y la Constitución será reescrita para establecer un límite de dos mandatos presidenciales.

P: ¿Cómo imagina su país, Uganda, dentro de una década?

R: Los ugandeses disfrutarán de la naturaleza y de buenas infraestructuras. Nuestros recursos naturales garantizarán a todos los ciudadanos una vida mejor. Además, los ugandeses podrán interactuar, comunicarse y asociarse entre ellos con total libertad. Uganda, el país más bello del mundo, ocupará el lugar que se merece.

P: ¿Teme que las próximas elecciones puedan verse empañadas por espirales de violencia y abuso policial, como ya sucedió durante la campaña?

R: El régimen está asesinando con impunidad desde que empezó a gobernar hace 35 años, y en la actualidad, continúa haciéndolo a diario. El general Museveni quiere silenciarnos. Es algo que se repite cada vez que un dictador está a punto de caer. Gadafi, Mugabe o Al Bashir también mataron a muchas personas antes de sucumbir, y la historia continúa'. EFE

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(Fotos de archivo en www.lafototeca.com, códigos 12948644, 11405403, 10764437)

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