París duda de la extensión de los derechos de emisión europeos a la vivienda
París, 23 jul (EFE).- Francia es muy reticente a la propuesta de la Comisión Europea de extender el sistema de intercambio de cuotas de emisión de gases de efecto invernadero al transporte y a la vivienda por los efectos sociales que podría tener, pero también porque duda de que sea eficaz desde el punto de vista medioambiental.
'Somos reservados o incluso muy reservados', subrayaron este viernes fuentes del Elíseo, que hicieron notar que Francia está lejos de ser el único país con esa posición, ya que aseguran que los que respaldan a Bruselas en ese punto 'se cuentan con los dedos de una mano'.
Las razones de esas reservas son en primer lugar de carácter social, según la Presidencia francesa, que considera que el fuerte incremento de precios de los combustibles fósiles para calefacción que podría producir no es un dispositivo adecuado para favorecer la renovación térmica de los edificios.
De acuerdo con sus argumentos, las familias con pocos recursos difícilmente podrían reaccionar a ese encarecimiento de los gastos de calefacción teniendo en cuenta el costo elevado de las reformas para aislar sus casas, que no podrán afrontar sin ayudas masivas.
Entre otras cosas porque los fondos que se calcula que se obtendrían gracias a la inclusión de la vivienda y del transporte en el sistema de intercambio de derechos de emisión están muy por debajo de las necesidades para la renovación térmica.
Además, las autoridades francesas recuerdan que el movimiento de protesta de los 'chalecos amarillos' que comenzó en el otoño de 2018 en su origen fue una reacción a una iniciativa para incrementar la fiscalidad de los carburantes que afectaba a personas que utilizan su coche para sus desplazamientos habituales y no pueden prescindir de él porque no tienen alternativa.
En su paquete climático presentado el pasado 14 de julio, la Comisión Europea propone ampliar el sistema de intercambio de derechos de emisión, que cubre por ahora el sector energético y una serie de actividades industriales a los edificios y al transporte de carretera, con un precio del dióxido de carbono diferente que aumentaría progresivamente.
Otra de los puntos del paquete de Bruselas con los que disiente Francia es que la prohibición de vender coches nuevos con motores de explosión a partir de 2035 afecte también a los híbridos enchufables.
París querría que esa tecnología no quedara también proscrita a partir de 2035, ya que eso permitiría una adaptación menos traumática de la industria automovilística. Además, también considera que el dispositivo de ayudas contemplado por Bruselas para acompañar a las empresas del sector en la transformación tecnológica 'no está claramente formulado'. EFE
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