Pillotes Volontaires, la ONG francesa al rescate de migrantes en Canarias
José María Rodríguez
Las Palmas (España), 29 nov (EFE).- Desde la cabina de su pequeña avioneta, el piloto francés José Benavente y sus compañeros han reportado a Open Arms, Sea Watch o Médicos Sin Fronteras la posición en el Mediterráneo de más de 250 pateras que huían de Libia para facilitar su rescate. Ahora se han trasladado a Canarias convencidos de que pueden salvar vidas.
Benavente, fundador de la ONG francesa Pilotes Volontaires (Pilotos Voluntarios), hijo de emigrantes españoles, valora la labor que realiza Salvamento Marítimo, la sociedad pública española que lleva el peso de los rescates en la Ruta Canaria, porque está acostumbrado a un contexto bien diferente, el del Mediterráneo Central, donde la Unión Europea, denuncia, da más prioridad a levantar 'un muro invisible' que a salvar vidas.
Es el mismo contexto que explica que al sur de la isla italiana de Lampedusa las ONG hayan ido asumiendo el protagonismo desde hace años en los rescates, mientras algunos gobernantes europeos se declaraban sin ambages hostiles a los inmigrantes, como el italiano Mateo Salvini, y otros preferían encargar a los guardacostas de un estado como Libia el trabajo de interceptarlos y devolverlos a las costas de África, dice en una entrevista con EFE.
El archipiélago español de Canarias no ha vivido esa situación en ninguno de los picos de llegadas de embarcaciones precarias, conocidas como pateras, por los que ha pasado la Ruta Atlántica en sus tres décadas de existencia, en las que ha sido el Estado el que ha asumido el esfuerzo de buscar y rescatar, con más o menos medios.
Por eso Pilotes Volontaires llevaba casi dos semanas volando al sur de Canarias sin hacer ruido, sin contar siquiera que estaban en las islas, hasta que Salvamento Marítimo dio a conocer el 24 de noviembre que dos rescates de pateras en Gran Canaria correspondían a posiciones facilitadas por el avión de esa ONG, el Colibrí 2.
RESCATES DESDE EL AIRE EN LA RUTA ATLÁNTICA
En declaraciones a EFE, Benavente explica que llevaban tiempo 'con un ojo puesto' en la Ruta Canaria, entre otras cosas porque fue la que le inspiró para crear Pilotes Volontaires.
Aunque siempre han trabajado en el Mediterráneo, la idea de colaborar desde el aire en los rescates le surgió mientas trabajaba para ONGs internacionales en Sierra Leona y Liberia, cuando le llegaban noticias sobre los cientos de personas que perdieron la vida hace 15 años en cayucos rumbo a las islas.
'La experiencia que tenemos es que cada día que pasan en el mar, el peligro es más grande para quienes van en una patera. Con rutas tan largas (en Canarias se superan constantemente los 450-500 kilómetros de travesía y, con frecuencia, los 1.000), el riesgo es muy importante.
Otro punto es el tráfico marítimo: 'en el Mediterráneo hay muchos barcos en tránsito y más posibilidad de que te vean; aquí, en océano abierto, la situación es más peligrosa', resume.
Pero, con un solo avión disponible, un bimotor Diamond DA42 Twin Star, en la ONG han tenido que elegir dónde preferían ayudar, si seguían en el Mediterráneo Central o se trasladaban a Canarias.
El fundador de Pilotes Volontaires asegura que en su decisión han pesado dos factores: que en el Mediterráneo ya vuelan más medios aéreos de apoyo a los buques de rescate y que la zona que tienen que batir los aviones de Salvamento en Canarias 'es enorme'.
TRABAJAR DONDE HAYA MÁS POSIBILIDADES DE SALVAR VIDAS
Benavente no ignora que España tiene asignada en el Atlántico una zona internacional de búsqueda y rescate (SAR, por sus siglas en inglés) de un millón de kilómetros cuadrados, dos veces su extensión como país, que se prolonga muy al sur de Canarias. 'En una zona tan grande que cuantos más medios haya, más probabilidades de salvar vidas'.
Esa es la premisa con la que salen a volar casi a diario desde hace dos semanas desde el aeropuerto de la isla de Tenerife para rastrear la posible presencia de pateras rumbo a las islas, en las travesías que parten de Dajla, de Mauritania o de Senegal.
Con su bimotor, pueden alejarse unos 500 kilómetros al sur de Canarias y estar de cinco a seis horas rastreando mar adentro, ya que el Colibrí no lleva solo un piloto, sino tres tripulantes más con experiencia en búsquedas que no separan la vista del mar.
Solo les limita la parada de revisión que el Colibrí 2 tiene que hacer cada 100 horas de vuelo. Han consumido unas 60 en Canarias, así que en una semana o diez días tendrán que regresar a Francia para cumplir con el mantenimiento. Sin embargo, antes de Navidad estarán de nuevo volando en las islas, asegura Benavente. EFE
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(foto) (vídeo)
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