Popes rusos acusan al Gobierno de discriminar a fieles por cerrar iglesias
Ignacio Ortega
Moscú, 17 abr (EFE).- Popes rusos acusan al Gobierno de discriminar a los creyentes por cerrar las iglesias a cal y canto durante la Pascua, la principal festividad religiosa en este país, aunque muchos fieles lejos de las ciudades ignoran las recomendaciones sanitarias y siguen yendo a misa para rezar por el fin de la pandemia.
'Nuestro templo es grande. Podíamos dar cabida a cien feligreses, incluso manteniendo la distancia de seguridad. Eso sería mucho mejor que los diputados de la Duma se reúnan diariamente, más de 500 en una misma sala', comentó hoy a Efe Vladímir Viguilianski, arcipreste de la iglesia Santa Tatiana Mártir.
Su iglesia celebró la misa de Jueves Santo con la única presencia del sacerdote, su ayudante, varias mujeres que integraban el coro y tres reporteros que capturaron la ocasión.
DISCRIMINACIÓN CON LOS CREYENTES
El templo, que se encuentra a apenas 300 metros del Kremlin, estaba cerrado a cal y canto, por lo que para entrar se necesita una invitación especial del Patriarcado de Moscú y llamar al timbre para que el guardia abra la puerta.
En una de las repisas de la iglesia adscrita a la universidad estatal de Moscú se podía ver una bandeja con cucharas desechables para dar la comunión individualmente y evitar el contagio.
'Nunca había ocurrido algo así. Los creyentes no tienen los mismos derechos que los otros. Hay un elemento de discriminación. Las tiendas pueden, el metro puede, la construcción puede y nosotros no', insistió.
Viguilianski consideró especialmente humillante que los sacerdotes no puedan 'reconfortar' a los 'moribundos' en los hospitales.
'Es algo cruel con los enfermos y los moribundos. Además, se contradice con la Constitución', aseveró.
EL SILENCIO DEL PATRIARCA
El Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), Kiril, intentó resistirse en un principio a las recomendaciones sanitarias, pero finalmente dio su brazo a torcer.
'El alma se puede salvar también sin ir a la iglesia', dijo.
Desde entonces mantiene un escrupuloso silencio, según los analistas, para no dañar la inquebrantable alianza entre el presidente ruso, Vladímir Putin, un creyente confeso, y la Iglesia, a la que ha devuelto en los últimos 20 años muchas de las propiedades expropiadas durante la Unión Soviética.
Kiril se limitó a rezar a principios de abril por el fin de la pandemia a bordo de un lujoso Mercedes que dio la vuelta a Moscú acompañado de una escolta policial motorizada.
En vísperas de la Semana Santa, la Iglesia emitió un comunicado en el que pidió al clero ortodoxo que llamara a los feligreses a rezar en sus hogares 'mientras estén vigentes las restricciones impuestas por las autoridades'.
Según la IOR, 40 religiosos han caído enfermos de coronavirus, pero se desconoce la estadística de cuántos rusos se han contagiado por acudir a los servicios eclesiásticos.
CAMPO Y CIUDAD
'La gente sigue yendo a la iglesia. Necesitan apoyo moral. No les puedo echar', reconoció a Efe un párroco que no quiso revelar su identidad.
Eso sí, precisó que 'nadie' toma la comunión, ya que reconoció que eso sí sería peligroso.
Viguilianski cifró en un 50 % los gobiernos regionales que no prohíben la asistencia a la iglesia, lo que incluye regiones cercanas a la capital como Tula, Tver o Kaluga.
En cambio, en otras regiones las autoridades han recurrido a la policía para impedir la entrada en los templos, lo que ha llevado a algunas organizaciones cercanas al Patriarcado moscovita a poner el grito en el cielo.
Recuerdan que para los fieles ortodoxos es más importante comulgar que comprar el pan en la tienda de la esquina, y ven una contradicción entre esta prohibición y la reciente inclusión de la palabra Dios en la Constitución rusa.
'Podíamos haber repartido a los feligreses. 20 o 30 personas por templo, para que puedan confesarse y comulgar. Tenían que haber dejado que los propios creyentes decidieran voluntariamente. Son gente responsable. Pero las autoridades sanitarias lo prohibieron. No pudimos alcanzar un compromiso', señaló Viguilianski.
MISAS POR INTERNET
En su opinión, la gente que no tiene fe 'no puede entender lo que sienten los creyentes y la Iglesia', pero añadió que la IOR no puede poner en peligro la salud de la gente.
'Los conceptos de amor, muerte, dolor o libertad tienen un significado totalmente diferente para un persona religiosa. Pero sabemos que debemos ser precavidos y no ser motivo de dolor para otra gente. Eso sería pecado', admitió.
Por todo ello, las misas son retransmitidas por internet, servicios a los que asisten mil personas, según explicó el prelado de la iglesia moscovita.
'Durante la Pascua seguro que serán varios miles', predijo.
La gran mayoría de los rusos, sean creyentes o no, conmemoran la Pascua -muchos relacionan ser ortodoxo con ser patriota ruso-, sea acudiendo a la Iglesia o a los cementerios, honrando a sus familiares fallecidos o preparando el banquete pascual, en el que las estrellas son los huevos cocidos pintados de diferentes colores, actividad en la que participan los más pequeños. EFE