Pospuesta la sesión de confianza al nuevo Gobierno en el Parlamento de Túnez

Túnez, 2 ene (EFE).- La presentación y sesión de confianza del nuevo gobierno tunecino, prevista para este jueves en el Parlamento, ha sido pospuesta debido a la necesidad de que se prolonguen las negociaciones entre los partidos, anunció la oficina del primer ministro designado, Habib Jemli.

En un escueto comunicado, la fuente confirmó que la lista preliminar fue entrega el miércoles al presidente del país, el ultraconservador Kaïes Said, pero que última hora de la noche 'se decidió proseguir con las consultas' antes de someterla al escrutinio de la Cámara, sin revelar las razones.

Horas antes, el propio Jemli había anunciado que su propuesta de gobierno incluía tecnócratas y antiguos ministros además de un importante número de mujeres, que por primera vez supondrían el 40 por ciento del gabinete.

'El más joven tiene 31 años y el más anciano 69', afirmó Jemli, propuesto como jefe del Ejecutivo por el partido conservador de tendencia islamista 'Ennahda'.

El político no reveló, sin embargo, la identidad de los mismos, acción que corresponderá al presidente del Parlamento y líder de Ennahda, Rachid Ghannouchi.

Una vez conocidos, el nuevo gobierno será sometido a la aprobación de la Cámara, en la que domina el citado partido islamista con 52 escaños, lejos los 109 necesarios.

Esa división en la Asamblea es la que ha obligado a Jemli a negociar a varias bandas desde que hace tres meses su partido ganara las elecciones legislativas y obtuviera el derecho a proponer el nombre del jefe del Gobierno.

Superado el plazo de dos meses para la formación del Ejecutivo, el político pidió al presidente una prórroga de un mes, como contempla la Constitución.

Politólogos tunecinos aseguran a Efe que Jemli ha logrado el consenso necesario, gracias a apoyos tan dispares como el partido salafista Al Karama, el partido laico Corriente Democrática o la formación del antiguo primer ministro y socio de Ennahda en el anterior ejecutivo, Yousef Chaheed, además de numerosos parlamentarios que concurrieron como independientes.

Jemli aseguró este miércoles que la principal preocupación será revitalizar la economía nacional, sumida en una aguda crisis que lastra el desarrollo y supone una losa para la transición política.

Nueve años después de la revolución que acabó con la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali, Túnez adolece de los mismos problemas económicos que condujeron a la revuelta: un alta tasa de paro juvenil, una corrupción sistémica y una sensación creciente de injusticia social que ha incrementado la inseguridad en el país e inducido de nuevo a los jóvenes a la migración.

Pese a los progresos en la transición política, la economía sigue estancada, con un déficit disparado, un dinar inestable, dificultades para la inversión -tanto nacional como extranjera-, obstáculos fiscales, un sistema de impuestos obsoleto y débil y un sector público y una administración mastodóntica que consume una gran parte de los recursos del Estado.

En 2017, Túnez recibió un préstamo por valor de 2.500 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y del Banco MUndial a cambio de una política de recortes y austeridad que no ha sido capaz de aplicar y que le ha llevado a un conflicto con ambas entidades.

En paralelo, ha recibido préstamos en condiciones muy favorables de países árabes como Arabia Saudí y Qatar, que han recuperado su posición dominante en el mercado tunecino por delante de la Unión Europea (UE), que igualmente ha concedido ayudas millonarias al país. EFE

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