Presidente de Bielorrusia asume el cargo pese a protestas
KIEV, Ucrania (AP) — El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, tomó posesión el miércoles para su sexto mandato en una ceremonia que no fue anunciada con antelación.
La agencia noticiosa estatal Beltra reportó que el acto se celebraba en la capital, Minsk, ante la presencia de varios cientos de altos funcionarios del gobierno.
La ceremonia se produce tras seis semanas de multitudinarias protestas contra los resultados oficiales de los comicios del 9 de agosto, que supusieron la reelección de Lukashenko tras 26 años en el cargo. La oposición denunció que las elecciones estaban amañadas.
Según los resultados oficiales, Lukashenko, quien ha gobernado la exnación soviética de 9,5 millones de habitantes con puño de hierro, obtuvo el 80% de los votos. Estados Unidos y la Unión Europea han criticado también la violenta represión policial de las movilizaciones posteriores.
Durante la toma de posesión, Lukashenko juró “servir al pueblo de la República de Bielorrusia; respetar y proteger los derechos y libertades de la gente y los ciudadanos'.
Tras su investidura, recibió la identificación de presidente de manos del director de la Comisión Electoral Central del país.
La principal rival de Lukashenko, Sviatlana Tsikhanouskaya, recibió el 10% de los votos de acuerdo con el conteo oficial, pero no aceptó los resultados. Lo mismo hicieron muchos gobiernos europeos y miles de partidarios de la líder opositora.
Las protestas exigiendo la renuncia de Lukashenko agitan el país a diario desde las elecciones del mes pasado. Las mayores movilizaciones se registraron en Minsk y congregaron a unas 200.000 personas.
Durante los tres primeros días de protestas, los participantes enfrentaron una brutal represión, con la policía empleando porras y balas de goma para dispersar a la multitud. Varios manifestantes fallecieron.
Lukashenko se ha enojado ante las sugerencias de diálogo con la oposición. En respuesta a la indignación internacional, las autoridades bielorrusas pasaron a enjuiciar a activistas de alto perfil y a realizar detenciones masivas, evitando la violencia a gran escala.
Muchos miembros de Consejo de Coordinación, formado por la oposición para presionar para una transición de poder, han sido arrestados u obligados a marcharse del país.