Prisión preventiva para padre y madrastra de una niña asesinada en Portugal

Lisboa, 13 may (EFE).- La Justicia portuguesa dictó hoy prisión preventiva para el padre y la madrastra de Valentina, una niña de nueve años hallada muerta en Peniche (Centro), cuyo presunto asesinato ha conmocionando al país.

La pareja fue detenida el domingo tras el hallazgo del cuerpo de la pequeña que, según las primeras investigaciones, murió de forma violenta, con indicios de asfixia y lesiones en la cabeza.

El cadáver de Valentina fue encontrado tras cuatro días de búsqueda entre los arbustos de un paraje de la Serra D'el Rei, a pocos kilómetros de la vivienda donde residía su padre con su pareja y otros tres menores.

La niña, que vivía con su madre biológica, pasaba unos días en la casa de su padre cuando éste denunció su desaparición, el pasado jueves, y aseguró haber visto a la pequeña por última vez la noche anterior en su habitación.

La policía lusa estima que Valentina habría muerto en el domicilio paterno el mismo día en que se denunció la desaparición y que, ayudado por su pareja, el padre habría ocultado el cadáver.

El crimen de Valentina sacude estos días a la sociedad portuguesa que, desde su recogimiento en casa por coronavirus, sigue con estupefacción el caso.

Los investigadores están convencidos de que Valentina murió en casa del padre y la madrastra en la aldea de Atouguia da Baleia -donde pasaba algunos días durante el confinamiento- la mañana del miércoles, en un contexto de 'cuestiones internas del funcionamiento familiar', según un portavoz policial.

En la vivienda estaban también tres hermanos de la pequeña, un niño de 12 años, fruto de una relación anterior de la madrastra, de 38 años, una menor de 4 años y un bebé de pocos meses, hijos en común de la pareja. El testimonio ante la policía del mayor de ellos ha sido fundamental para centrarse en los progenitores.

El padre de Valentina, de 32 años, denunció su desaparición ante la Guardia Nacional Republicana (GNR) el jueves por la mañana. Aseguró haber visto a la niña por última vez la noche anterior, cuando fue a arroparla, y que a la mañana siguiente ya no estaba.

Su llamada de auxilio conmovió a la población, reuniéndose hasta 100 voluntarios -varios de ellos amigos de la familia que hoy se declaran estupefactos ante la prensa- y alrededor de 600 agentes para peinar un área de 4.000 hectáreas.

Pero nada se encontró y durante la mañana del domingo el hombre confesó a los agentes que Valentina estaba muerta y les llevó hasta el lugar donde, tapado apenas por unos arbustos, dejó el cuerpo, una zona de matorral en la cercana Serra D'El-Rei, a unos cinco kilómetros de la casa.

Una vez trascendió el resultado, se desató la rabia en la zona, donde varias personas abandonaron el confinamiento en casa para lanzar insultos al padre y la madrastra cuando éstos, escoltados por la policía, acudieron a la vivienda para hacer una reconstrucción.

Ambos son sospechosos de homicidio y ocultación de cadáver, y mientras se esclarece cómo murió la pequeña y en qué contexto, surgen en la prensa relatos sobre la complicada convivencia de la niña con su padre.

Valentina llegó a huir de la casa de su progenitor hace dos años, y al ser encontrada por los agentes la niña alegó que echaba de menos a la madre e iba a buscarla.

La Comisión de Protección de Niños y Menores investigó entonces su caso, pero no halló señales de malos tratos y lo archivó poco después. EFE

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