Protesta en Cachemira por la muerte de tres supuestos civiles en un tiroteo
Sarwar Kashani
Srinagar (India), 17 nov (EFE).- La Cachemira india vivió este miércoles una protesta por la muerte de tres supuestos civiles abatidos durante un tiroteo con las fuerzas de seguridad, que mantienen sin embargo que eran terroristas o sus simpatizantes.
En el suceso ocurrido el pasado lunes murieron cuatro personas, entre ellas un supuesto terrorista y otros tres individuos que sus familias aseguran que no tenían vínculos con la insurgencia, y que fueron utilizados como escudos humanos y asesinados 'a sangre fría'.
De acuerdo con la versión policial, las fuerzas de seguridad detectaron un centro de llamadas ilegal que ofrecía apoyo logístico a grupos insurgentes en el exclusivo barrio de Hyderpora en Srinagar, la principal ciudad de Cachemira.
Las fuerzas de seguridad ordenaron entonces al propietario del edificio, Altaf Bhat, de 48 años, y a su inquilino Mudasir Gul, de 40, que les acompañaran en la búsqueda de los terroristas ocultos cuando éstos abrieron fuego contra ellos, según la Policía.
Bhat y Gul 'recibieron heridas graves de bala y sucumbieron a las heridas. Dos terroristas escondidos en la habitación fueron eliminados', detalló el comunicado.
LAS FAMILIAS PIDEN JUSTICIA
En la protesta de hoy, la esposa de Gul, con su hija de 18 meses en brazos, desafió a las autoridades a probar que su esposo estaba involucrado en actividades de la insurgencia.
'¿Por qué dejaron huérfana a mi hija? Ella acababa de aprender a decir una palabra y esa es papá. ¿Cómo le digo que su papá ha sido asesinado a sangre fría?', reclamó la mujer.
La policía aseguró tras el enfrentamiento que Bhat y Gul 'trabajaban en la superficie' para los insurgentes, un eufemismo usado para simpatizantes y partidarios de estos grupos separatistas.
'Demuestre que Mudasir era un (colaborador). Si consiguen alguna evidencia, dispárenme primero y luego a nuestra hija. Nadie levantará una ceja', dijo la esposa de Gul.
La hija de diez años de Altaf Bhat contó a Efe en su residencia de Srinagar que testigos presenciales les dijeron que las fuerzas de seguridad utilizaron a su padre como escudo humano y lo mataron.
'Era un día normal y estábamos esperando que llegara nuestro padre', contó Nifa.
Aamir Magray, otro de los muertos en el tiroteo, era del distrito de Ramban, a unos 150 kilómetros al sur de Srinagar, y se encontraba ese día en la capital cachemir en busca de empleo, según su familia.
Su padre, Abdul Latief Magray, había recibido en 2005 una condecoración del ejército por ser un 'combatiente antiterrorista', después de que presuntamente mató a un militante con una piedra.
'Maté a un terrorista con una piedra. Me han disparado. Pero hoy el resultado de este sacrificio es que al indio que mató a un terrorista con una piedra le asesinaron a su hijo y le acusaron de terrorista', dijo Magray a la prensa el martes.
Magray, al igual que los familiares de Gul y Bhat, exigió la entrega del cuerpo de su hijo para oficiar los funerales.
'La negación del cuerpo de mi hijo es la recompensa de la lucha contra los terroristas. Mañana los guardias de seguridad pueden matarme y afirmar que fui un insurgente', añadió.
La India mantiene la política de no entregar a las familias los muertos relacionados con la insurgencia para evitar así manifestaciones de apoyo.
Situada a los pies del Himalaya, Cachemira es la única región india con mayoría musulmana y Pakistán reclama su completa soberanía desde la partición del subcontinente en 1947 y su independencia del imperio británico. EFE
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(foto)(vídeo)
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