Reino Unido endurece condiciones para inversiones extranjeras por seguridad

Londres, 11 nov (EFE). - El Gobierno británico ha presentado este miércoles el nuevo proyecto de ley de Seguridad Nacional e Inversiones que aumenta su capacidad para bloquear inversiones extranjeras en las empresas del Reino Unido con el objetivo de proteger sectores estratégicos o importantes para la seguridad nacional del país.

El proyecto de ley establece la mayor revisión de adquisiciones de empresas británicas en dos décadas, con el que se pretende evitar que compañías extranjeras compren activos sensibles del Reino Unido a medida que crece la preocupación en Downing Street por la influencia de China.

El nuevo régimen requerirá que las adquisiciones, fusiones y otras transacciones importantes en sectores críticos de la economía del Reino Unido se notifiquen a una nueva Seguridad Nacional de Inversiones, dependiente del Ministerio de Negocios, Energía y Estrategia Industrial (BEIS, por sus siglas en inglés).

Los sectores en los que se aplicará este proyecto de ley incluirán áreas como: nuclear, comunicaciones, defensa, transporte, inteligencia artificial, hardware informático, así como proveedores críticos del Gobierno, la Sanidad pública (NHS, por sus siglas en inglés) y la Policía.

Los acuerdos comerciales de la economía británica estarán sujetos a este nuevo régimen -que pretende actualizar los poderes actuales del Reino Unido que tienen 20 años de antigüedad-, donde los ministros tendrán el poder de intervenir hasta cinco años después de que se haya concluido un acuerdo.

Las medidas del proyecto de ley serán aplicadas ya a partir de este miércoles -en lugar de cuando la ley sea aprobada por el Parlamento- lo que significa que cualquier acuerdo realizado en los próximos días podría ser revisado y anulado hasta 2025 y así evitar la compra masiva de adquisiciones.

El nuevo proceso de evaluación del gobierno para la adquisición de activos británicos en el extranjero deberá llevarse a cabo en un plazo de 30 días hábiles, lo que permite que la mayoría de los acuerdos se liquiden más rápido que con el actual sistema.

Las empresas extranjeras que no cumplan dichos requisitos se podrán enfrentar a multas de hasta el 5% de su facturación anual, o 10 millones de libras (11 millones de euros) y una pena de cárcel de hasta cinco años.

'Aunque se necesita un proyecto de ley para actualizar los poderes del Reino Unido en relación a las adquisiciones extranjeras, el gobierno no debería ir tan lejos como para 'asustar' a aquellos que desean intervenir en el futuro éxito de nuestro país', ha apuntado Darren Jones, presidente del comité de Estrategia Comercial, Energética e Industrial del Parlamento británico.

Sin embargo, el Gobierno considera que sus poderes actuales 'no reflejan las amenazas que enfrentamos hoy en día', y que este nuevo enfoque es 'proporcionado'.

'Este proyecto de ley significará que podemos seguir dando la bienvenida a la creación de empleo de inversión a nuestras costas, mientras se excluye a aquellos que podrían amenazar la seguridad de la los británicos', dijo el ministro británico de Empresas, Alok Sharma.

'Es necesario para proteger la seguridad nacional, al tiempo que se proporciona a las empresas e inversores la certeza y la transparencia que necesitan para hacer negocios en el Reino Unido', añadió en un comunicado.

La decisión de Reino Unido de endurecer las reglas, aseguró Sharma, está relacionada con las medidas de los 'más cercanos aliados' del país, como Estados Unidos y Australia.

Las preocupaciones británicas también son similares a las europeas sobre firmas estratégicas afectadas por la pandemia, que podrían caer de forma barata en manos de inversores extranjeros. El nuevo proyecto de ley equipararía la legislación británica en línea con la francesa, la alemana y la italiana. EFE

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