San Marino vota en un referéndum si despenaliza el aborto
San Marino, 26 sep (EFE).- Los habitantes de San Marino, el microestado enclavado en el norte de Italia, votan hoy en referéndum para decidir si se despenaliza, en algunas circunstancias, el aborto, que actualmente es ilegal y está castigado con cárcel tanto para la mujer que interrumpe el embarazo como para quien la ayuda.
La votación, que se produce tras casi dos décadas de intentos fallidos para lograr la despenalización del aborto en el país, propone que se legalice en las 12 primeras semanas de embarazo y después de esa fecha si la vida de la mujer corre peligro o por malformaciones fetales.
Si los votos a favor son mayoría, el Parlamento de San Marino tendrá que legalizar el procedimiento, ya que no hay límite de quórum, según la prensa local.
San Marino, donde la religión católica es mayoritaria, es uno de los pocos países donde el aborto es ilegal o está fuertemente limitado junto a Ciudad del Vaticano, Malta, Andorra, Liechtenstein y Polonia.
Las sanmarineses suelen acudir a Italia para abortar, lo que, según los impulsores del referendum, les causa cargas económicas, además de penalizar a las mujeres que han sido violadas, mientras que los opositores alegan que toda la población, compuesta por unas 34.000 personas, puede acceder gratuitamente a anticonceptivos.
El referéndum se fijó después de que una campaña de petición para revocar la ley del aborto de 1865, que fue confirmada en la época fascista. Los delitos se mantuvieron en el Código Penal que entró en vigor en 1974.
El grupo feminista Unión de Mujeres Sammarinesas (Uds) y al apoyo del Movimiento Cívico R. E. T. E. , los impulsores, recogieron más de 3.000 firmas, más del doble de las necesarias para garantizar su desarrollo.
En su sitio web, Uds explica que los principios incluidos en la pregunta del referéndum son dos: la autodeterminación de la mujer o la posibilidad de decidir libremente si desea interrumpir el embarazo antes de la duodécima semana de gestación; el aborto terapéutico o la posibilidad de abortar incluso después de la duodécima semana, en caso de peligro para la vida de la mujer o de anomalías y malformaciones del feto que entrañen un grave riesgo para la salud física o psicológica de la mujer. EFE
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