Soldados birmanos mantienen cercada una barriada de trabajadores en huelga
Rangún (Birmania), 10 mar (EFE).- El Ejército birmano mantiene cercada desde primera hora de la mañana del miércoles una barriada de Rangún donde viven trabajadores ferroviarios que se encuentran en huelga contra la junta militar y a los que buscan coaccionar para que vuelvan a trabajar.
Unos 50 soldados fuertemente armados han bloqueado los accesos y se pasean por las callejuelas de este barrio popular en el distrito de Mahlwagon, cercano a la estación central de Rangún, la mayor ciudad del país.
Los trabajadores ferroviarios son una parte muy activa del movimiento de desobediencia civil que ha paralizado parte de la Administración, además de bancos, fábricas y comercios en protesta por el golpe de Estado del pasado 1 de febrero.
El cerco a la barriada comenzó alrededor de las 6.30 hora local (00.00 GMT), lo que hizo que decenas de vecinos huyeran para esconderse cuando llegaron las fuerzas de seguridad.
Los soldados acudieron allí en busca de conductores de tren para obligarlos a trabajar, según comentaron varios vecinos a Efe, sin que de momento se hayan confirmado detenciones.
Además, los uniformados confiscaron los alimentos y productos donados por la gente para apoyar a los trabajadores que se han unido al movimiento de desobediencia civil y se los llevaron en varios camiones, revelaron las mismas fuentes.
Los empleados del servicio de trenes ya sufrieron hace dos semanas el ataque violento de un grupo de partidarios de la junta militar al término de una marcha en apoyo de los militares en Rangún, antigua capital.
El personal sanitario y otros sectores de la Administración también forman parte del heterogéneo movimiento de desobediencia civil que pone en jaque a la junta militar y que las autoridades tratan de intimidar con la fuerza para que regresen a sus puestos de trabajo.
Las protestas continúan hoy por todo el país para expresar el rechazo a la junta militar y exigir el regreso a la democracia, el respeto de los resultados de las elecciones de noviembre y la liberación de todos los detenidos por los militares, entre ellos la depuesta líder del gobierno, Aung San Suu Kyi.
Al menos 60 personas han perdido la vida durante la brutal represión de las fuerzas de seguridad contra las manifestaciones mientras casi 2.000 han sido detenidas desde el golpe.
Un segundo miembro del partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), murió mientras se encontraba bajo arresto y de un supuesto disparo por la espalda, según denunció la mujer de la víctima mortal en declaraciones a la emisora Radio Free Asia.
El Ejército birmano justificó la toma de poder por un supuesto fraude electoral en los pasados comicios, donde observadores internacionales no detectaron ningún amaño y en los que arrasó la LND, como ya hiciera en 2015. EFE
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