Sudán del Sur vuelve a quedarse sin fiesta en su noveno aniversario
Atem Simon Mabior
Yuba, 9 jul (EFE).- El país más joven del mundo, Sudán del Sur, no ha podido celebrar hoy su independencia de Sudán hace nueve años debido a la pandemia del coronavirus, una situación que se repite desde 2015 por la endémica crisis económica que afecta al país y que este año además se ve agravada por la COVID-19.
El presidente, Salva Kiir, que lleva al frente del país desde 2011, afirmó hoy en un discurso a la nación que el coronavirus ha impedido las celebraciones en este noveno aniversario, a pesar de que estaban previstas después de la formación del Gobierno de unidad nacional el pasado febrero.
'Como en los años anteriores, la guerra que estamos ahora terminando no nos permitió hacer celebraciones públicas, este año la celebración se ha visto afectada por la pandemia del coronavirus', dijo Kiir.
'Ante este peligro global, vuestro Gobierno ha reconocido que estos no son tiempos normales', dijo a los sursudaneses.
Agregó que el coronavirus también ha interrumpido el proceso de paz con los grupos rebeldes que no se adhirieron al pacto de 2018 entre Kiir y la principal facción armada, liderada por Riek Machar.
Sin embargo, destacó que el alto el fuego en vigor desde hace dos años está siendo respetado y este es un 'logro' en un país sumido en la guerra desde finales de 2013, cuando Kiir acusó a Machar de orquestar un golpe de Estado, con una pausa entre 2015 y 2016.
Kiir reconoció en este aniversario que la violencia intercomunitaria es una nueva amenaza para el país, ya que ha estallado con frecuencia en varias zonas de Sudán del Sur desde principios de año, y por ello prometió dar comienzo a un proceso de diálogo y de desarme de los civiles.
También este 2020 los actos oficiales se han limitado al discurso de Kiir, mientras que en las calles no ha habido festejos porque 'no hay razones para celebrar', en opinión del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Yuba, Peter Madol.
'Los líderes políticos han fallado a la hora de cumplir los sueños del pueblo, porque no hay programas para construir el Estado, aún no hay una Constitución, ni infraestructuras, ni servicios, debido a la lucha por el poder', explicó a Efe.
Para la oposición sudanesa, que desde febrero comparte el poder con Kiir, 'la guerra que empezó dos años después de la independencia ha creado desconfianza entre los ciudadanos y los líderes políticos', según Sandy Peter, un dirigente de la facción de Machar.
'Como oposición, vamos a trabajar para restablecer la dignidad de las personas con servicios (públicos) y construir el país que ellos desean', dijo a Efe.
Sin embargo, la reconstrucción del país y de las propias instituciones está siendo lenta y compleja debido a la falta de fondos y a las rivalidades y rencores que aún existen entre las dos partes, que no han cumplido con todos los puntos del acuerdo de paz, como la formación de un ejército nacional.
El presidente de la Sociedad Juvenil para la Coexistencia Pacífica, Deng Makoi, responsabilizó a la élite política del fracaso del proyecto nacional nueve años tras la independencia.
Ahora 'el acuerdo de paz representa la última oportunidad para corregir el camino de la nación a través de la reconciliación y el diálogo', después de años de violencia que han dejado cinco millones de desplazados y refugiados y más de 10.000 muertos, según la ONU. EFE