Trabajadoras domésticas etíopes aguardan en la calle una salida del Líbano
Isaac J. Martín y Ana María Guzelian
Beirut, 4 jun (EFE).- Decenas de trabajadoras domésticas etíopes en el Líbano se han quedado en la calle en medio de la pandemia de COVID-19 en una situación que ha llevado a organizaciones de derechos humanos a exigir una solución para estas mujeres que han quedado 'abandonadas'.
Maya, de 19 años, aseguró hoy a Efe desde la puerta del consulado que 'no hay dólares en el país' y que sus empleadores la han dejado 'tirada en la calle' al pedir regresar a su país.
'Tienen que pagarme el billete para volver a mi país. No nos están pagando. ¿Qué podemos hacer?', afirmó en la puerta del consulado junto a una decena de etíopes más rodeadas de maletas y bolsas.
'Hasta la basura tienen su lugar pero nosotras, no', sentenció.
El de Maya es el caso de decenas de mujeres etíopes que se han congregado a las afueras del consulado de Etiopía en Beirut, que se encuentra cerrado para pedir volver a su país.
UNA SITUACIÓN LÍMITE
Banchi Yimer, fundadora de la ONG Egna Legna Besidet, que trabaja en los derechos de las empleadas domésticas etíopes en el Líbano, indicó hoy a Efe que la situación está 'fuera de control'.
Asegura que 'miles de trabajadoras domésticas han sido despedidas o les pagan la mitad del salario por la crisis económica' en el país.
Aseveró que, desde que la pandemia del coronavirus empezó, ha ido a 'peor' porque los empleadores de las trabajadoras las han obligado a quedarse en casa, donde se han producido situaciones de 'abuso físico o sexual'.
La ministra de Trabajo libanesa, Lamia Yammine Douaihy, informó anoche en su cuenta de Twitter de que las trabajadoras etíopes que se encontraban frente al consulado fueron transferidas a un hotel y prometió 'tomar medidas necesarias contra los empleadores que cometieron esta violación humanitaria'.
Sin embargo, no ofreció más detalles sobre el destino de las demás que se concentran para volver a su país, situación complicada por el cierre del aeropuerto como medida para reducir la propagación del coronavirus.
UNA RESPUESTA
Según el Ministerio de Trabajo libanés, un total de 144.986 personas procedentes de Etiopía contaban con permisos de trabajo nuevos o renovados para realizar trabajo doméstico, a fecha de noviembre de 2018, aunque esa cifra puede ser superior por aquellos que están indocumentados.
Amnistía Internacional (AI) denunció hoy también esta situación indicando que el país mediterráneo acoge a más de 250.000 trabajadores y trabajadoras migrantes domésticos, en su mayoría mujeres, que proceden de países africanos y asiáticos, y trabajan en domicilios particulares.
El personal doméstico migrante de Líbano se encuentra atrapado por el sistema de kafala, régimen de patrocinio migratorio 'intrínsecamente abusivo que aumenta el riesgo de que sufra explotación laboral, trabajo forzoso y tráfico de personas, sin apenas posibilidad de conseguir reparación', aseveró la ONG en un comunicado.
AI y Egna Legna Besidet dijeron que el Ministerio de Trabajo es 'responsable de hacer cumplir el contrato' que garantiza a los trabajadores y trabajadoras migrantes el derecho a su salario y a alojamiento.
“El Gobierno libanés no puede ignorar su terrible situación. Según el sistema de kafala, estas mujeres no sólo ven cómo se restringen sus derechos, sino también cómo sus vidas corren peligro, especialmente ahora que los informes de abusos en los hogares se han incrementado durante el confinamiento', apuntó en la nota Heba Morayef, directora regional de AI para Oriente Medio y el Norte de África. EFE
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