Un año de gobierno de coalición, fricciones y equilibrios políticos en España

Jesús Lozano

Madrid, 6 ene (EFE).- España está a punto de cumplir un año de su primer gobierno de coalición tras la dictadura, un gabinete de izquierdas no exento de fricciones internas, dirigido por el socialista Pedro Sánchez, que hubo de negociar con otros partidos para ser elegido jefe del Ejecutivo, mantener el estado de alarma en los momentos más duros de la covid-19 y aprobar los Presupuestos del Estado de 2021.

El 7 de enero de 2020, Sánchez obtuvo el respaldo del Congreso español para ser presidente del Gobierno, después de que el Partido Socialista (PSOE) ganara las elecciones del 10 de noviembre de 2019 con 120 de los 350 diputados.

A falta de una mayoría suficiente, accedió a pactar un programa político y un gobierno con el izquierdista Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos (UP), que había conseguido 35 escaños.

Aun así, los socialistas tuvieron que hablar con pequeños partidos de izquierdas, nacionalistas e independentistas vascos y catalanes para que facilitasen, aunque de manera ajustada, que Sánchez fuera elegido.

Fue ésta una tónica constante durante 2020 para que el Parlamento, muy fragmentado, aprobara las propuestas del Ejecutivo y prorrogara el estado de alarma varias veces durante la primavera.

DISCREPANCIAS INTERNAS, OPOSICIÓN ÁSPERA

Pero a pesar del acuerdo con UP, que dispone de un vicepresidente (Iglesias) y cuatro ministros más, se han constatado disensiones en el Gobierno durante este primer año de legislatura.

Cuestiones como el futuro de la Corona (UP defiende un referéndum), la política fiscal, la legislación sobre los desahucios de inquilinos o la subida del salario mínimo han sido motivo de desavenencias. Los ministros socialistas han tratado a duras penas de atribuirlas a discrepancias naturales entre dos fuerzas políticas distintas.

Sánchez también ha tenido que afrontar los embates ásperos y continuos de la oposición de conservadores, extrema derecha y liberales, que lo acusan de 'ceder' a las exigencias de los 'comunistas' (en alusión a UP) y del separatismo para mantenerse en el poder.

Además, consideran 'nefasta' la gestión gubernamental de la pandemia, que en España ha dejado hasta ahora unos 51.500 muertos, según los registros sanitarios oficiales, y una grave crisis económica y laboral.

Sin embargo, pasados 12 meses, las previsiones de que este gobierno duraría poco se han transformado, con vaivenes, en augurios de que puede aguantar la mayor parte de los tres años que quedan de legislatura.

La prueba fundamental es que Sánchez consiguió que las cámaras legislativas aprobaran en diciembre, con una mayoría desahogada, las cuentas públicas de 2021, que considera esenciales para la recuperación socioeconómica.

El Parlamento también respaldó una nueva ley de educación y el Congreso aprobó una regulación de la eutanasia, a propuesta de los socialistas, aunque pendiente aún de tramitación en el Senado, con duras críticas también de la oposición en ambos casos. EFE

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