Un año después, la paz en República Centroafricana aún está por llegar

Eric Ngaba

Bangui, 6 feb (EFE).- Hace un año, miembros del Gobierno de la República Centroafricana (RCA) se reunieron en Jartum (Sudán) con representantes de 14 grupos armados. Fueron varios días de arduas negociaciones que culminaron en un acuerdo de paz que hoy, 365 días después de su firma, avanza con pies de barro.

Era el acuerdo 'de la última oportunidad'; el que pretendía poner de una vez por todas fin a las hostilidades que hostigan la República Centroafricana desde 2013, cuando una coalición de grupos rebeldes, denominada séléka y procedentes del norte y el este de mayoría musulmana, tomaron la capital, Bangui, y forzaron la huida del presidente François Bozizé (2003-2013).

A este conflicto se le sumó entonces la formación de milicias cristianas llamadas antibalaka ('antibalas de AK47', en lengua local) para combatir y defenderse de los ataques de los séléka, y la fragmentación de ambos bandos en una miríada de grupos armados sedientos de poder.

AVANCES SIGNIFICATIVOS Y CIERTA CALMA

Para la ONU, sin embargo, este acuerdo sí que ha ofrecido un cierto avance, según detalla a Efe el portavoz de la misión de la ONU en RCA (Minusca), Vladimir Monteiro, en materia de desarme, desmovilización de grupos armados y despliegue del Ejército centroafricano en zonas controladas por disidentes.

Optimismo compartido también por gran parte de la población local que, hastiada de tanta violencia, celebró la firma de este acuerdo de paz como el comienzo de una etapa más estable.

'Gracias al acuerdo, hemos constatado cierta calma; no estamos como antes', asegura desde la capital, Bangui, la comerciante Natacha Ampila, quien se alegra del reciente despegue económico.

En 2013 y tras más de una década de crecimiento, el Producto Interior Bruto (PIB) de la RCA se derrumbó, y con él cayeron también las exportaciones, que sin embargo a día de hoy se sitúan en máximos históricos tras 5 años de crecimiento.

'Había mucha violencia, incluso en la capital, lo que nos impedía continuar con nuestras actividades económicas. Hoy la libre circulación nos permite importar y exportar mercancías', explica Ampila.

ESCASA IMPLEMENTACIÓN

Entre los puntos culminantes del acuerdo figuraban la promesa del Gobierno de no perseguir judicialmente a los líderes rebeldes y un pacto para formar un Ejecutivo de unidad nacional con representación de los diferentes grupos armados.

También incluía la creación de un fondo de indemnización para las víctimas y de una brigada mixta de patrullaje en las zonas ocupadas por los rebeldes, con presencia de contingentes de las fuerzas armadas y de 'cascos azules' de la Minusca.

No obstante, después de un año, la implementación de muchos de estos puntos continúa siendo hoy un espejismo, pese a que se ha sobrepasado con creces el plazo de entre 30 y 60 días que se habían dado las partes involucradas.

'Te lo diré con sinceridad: está habiendo mucho retraso en la puesta en marcha del acuerdo de paz', reconoce a Efe el portavoz del Gobierno centroafricano, Albert Yaloké Mokpème, que culpa entre otras causas a la falta de medios económicos o las violaciones de derechos.

Como ejemplo, las denominadas Unidades Especiales Mixtas de Seguridad (USMS); brigadas compuestas tanto por excombatientes de grupos disidentes como por soldados gubernamentales -encargadas de patrullar las zonas controladas por los rebeldes- todavía no se han formado.

La formación de un Gobierno de coalición ha tenido sus altibajos, con disputas internas y dimisiones, y no se ha creado una Comisión de justicia y reparación para las numerosas víctimas olvidadas de este conflicto.

UNA PAZ EN LETARGO

La semana pasada, un choque entre milicias -ambas firmantes del acuerdo- por el control de la ciudad de Bria, localidad rica en diamantes del este del país, provocó medio centenar de muertos.

Pese a que la violencia ha descendido mucho en el último año, los diversos grupos armados, la Minusca y el Ejército protagonizaron en 2019 un total de 247 acciones violentas, según el Proyecto de Datos y Ubicación de Conflictos Armados (ACLED). En 2018, fueron 738.

'Un año después la violencia contra los civiles no ha cesado. Varios grupos armados continúan cometiendo graves abusos contra civiles, incluidos asesinatos y violencia sexual', detalla la consejera legal de Amnistía Internacional (AI), Alice Banens, en un comunicado.

Por ello, el Consejo de Seguridad de la ONU renovó el pasado 5 de enero y por otro año el embargo de armas a la RCA, ya que considera que el país 'sigue experimentando violencia e inseguridad'.

Al menos 600.000 personas son todavía hoy desplazados internos, cifra similar a los que figuran como refugiados en naciones vecinas -la mitad de ellos en Camerún-, según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Una situación frágil que podría empeorar a final de año, cuando la RCA celebre sus próximas elecciones presidenciales previstas para el 27 de diciembre.

El regreso al país del expresidente Bozizé a finales de 2019, padre fundador del partido 'Kwa Na Kwa' y todavía muy popular entre los centroafricanos, ha aumentado la tensión entre el actual ejecutivo de Faustin-Archange Touadéra, pese a que el primero todavía no ha anunciado si concurrirá a los comicios.

Unas elecciones que, quizá, tengan lugar en una República Centroafricana diferente, más próxima a una paz definitiva que, un año después del histórico acuerdo, todavía se le escapa. EFE

Fehaciente, fidedigno y fácil. Agencia de noticias multimedia en español.