Un comandante y un cuerpo militar vistos de modo antagónico por Irán y EE.UU.

Marina Villén

Teherán, 6 ene (EFE).- El asesinato del comandante de la Fuerza Quds, Qasem Soleimaní, cuyo funeral se celebró este lunes en Teherán, ha sido el punto culmen de una serie de encontronazos entre Irán y Estados Unidos desde que Washington decidió declarar a la Guardia Revolucionaria iraní grupo terrorista.

Mientras en Irán y entre los grupos chiíes de Oriente Medio Soleimaní es un héroe y, ahora, un mártir, para el Gobierno estadounidense es la figura que lideraba actos de terror para desestabilizar la región.

La Guardia Revolucionaria, una rama de las Fuerzas Armadas creada hace cuatro décadas, tras el triunfo de la Revolución Islámica, para proteger al sistema teocrático, cuenta con unos 125.000 efectivos militares entre fuerzas terrestres, aéreas y navales.

Su influencia se expandió fuera de los confines de Irán con el apoyo a grupos chiíes con el libanés Hizbulá o la milicia iraquí Multitud Popular, así como al régimen sirio de Bachar al Asad y al movimiento palestino Hamás.

De estas operaciones en el extranjero se encargaba la Fuerza Quds, liderada por Soleimaní hasta su muerte el pasado viernes en un bombardeo selectivo estadounidense en Bagdad en el que también falleció el vicepresidente de la Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes.

UN ASESINATO JUSTIFICADO, SEGÚN TRUMP

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el pasado viernes que Soleimaní estaba planeando 'ataques inminentes y siniestros' contra militares y diplomáticos estadounidenses, aunque no ofreció ninguna prueba.

'Soleimaní hizo de la muerte de personas inocentes una pasión enfermiza, contribuyendo a complots terroristas tan lejos como en Nueva Delhi o Londres', dijo Trump.

Además, responsabilizó al general iraní de la muerte el pasado 27 de diciembre de un contratista estadounidense en un ataque contra una base militar en Irak y de orquestar el reciente asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad.

UN CRIMEN PARA IRÁN

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, advirtió de que 'los criminales que han manchado sus manos con la sangre del general Soleimaní y de otros mártires deben esperar una dura venganza'.

El presidente iraní, Hasan Rohaní, calificó el asesinato de 'horrible crimen', mientras que el jefe de la diplomacia, Mohamad Yavad Zarif, habló de 'flagrante crimen'.

Sobre las acusaciones contra Soleimaní de Trump, el presidente del Parlamento, Alí Lariyaní, señaló que son 'infundadas' y 'una mentira para provocar una guerra'.

EN LA LISTA DE GRUPOS TERRORISTAS

El inicio de esta escalada fue la designación por Trump el 8 de abril pasado de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista, la primera vez que Washington tomaba una medida tan drástica contra los militares de otro país.

'Este paso sin precedentes (...) reconoce la realidad de que Irán no solo es un Estado patrocinador del terrorismo, sino también que la IRGC (siglas en inglés de la Guardia Revolucionaria) participa, financia y promueve el terrorismo como una herramienta estatal', declaró el presidente estadounidense.

La respuesta de Irán no se hizo esperar. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional designó grupo terrorista a las tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio y calificó la acción de Washington como 'una amenaza importante para la paz y seguridad regional e internacional'.

EL GOLFO PÉRSICO, PRIMER ESCENARIO DE ENFRENTAMIENTO

Un mes después de que Washington designara a los Guardianes grupo terrorista empezaron a registrarse una serie de incidentes en el golfo Pérsico de los que EE.UU. acusó a Irán, que se desvinculó de los mismos.

Los principales sucesos fueron unos ataques contra petroleros en mayo, contra buques cisterna en junio y bombardeos contra instalaciones de la petrolera saudí Aramco en septiembre pasado.

En concreto, en el ataque a los buques cisterna, el Mando Central de EEUU publicó un vídeo en el que supuestamente se aprecia a una patrulla naval de la Guardia Revolucionaria acercándose a uno de los barcos después de las explosiones para eliminar pruebas, algo negado por este cuerpo de élite.

UN ATAQUE DIRECTO CONTRA EE.UU.

La Guardia Revolucionaria derribó el 20 de junio un avión no tripulado estadounidense con un misil tierra-aire cerca del estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico, por supuestamente violar el espacio aéreo iraní para realizar una misión de espionaje.

Washington insistió en que fue abatido en aguas internacionales y, como respuesta, Trump anunció que EE.UU. planeó un ataque selectivo contra Irán, que finalmente suspendió en el último momento al considerar que no habría sido una respuesta 'proporcionada', dado el número de bajas que iba a causar.

En esa ocasión no hubo una respuesta pero, ahora, Trump descartó acciones menos arriesgadas como bombardeos contra barcos iraníes o ataques a las milicias chiíes en Irak y apostó por el asesinato de Soleimaní. EFE

Fehaciente, fidedigno y fácil. Agencia de noticias multimedia en español.