Un líder indígena asume una importante entidad estatal en Bolivia
La Paz, 7 jul (EFE).- El que fuera uno de los líderes de una marcha que marcó al Gobierno de Evo Morales, que sigue de actualidad en Bolivia casi una década después, fue posesionado este martes al frente del Fondo de Desarrollo Indígena, una entidad estatal relevante en el país.
Fernando Vargas, uno de los líderes de la marcha indígena del Tipnis en 2011, tomó el puesto en relevo de Rafael Quispe, un político aimara conocido popularmente como 'Tata' Quispe, quien enfermó de COVID-19.
Vargas es recordado por su lucha durante aquella protesta, cuya represión sigue coleando en el país, durante la que fue arrestado y su imagen maniatado con la boca tapada fue símbolo de la lucha indígena por preservar un espacio natural.
Este indígena de la Amazonía boliviana fue además en 2014 candidato presidencial por el Partido Verde.
Al tomar posesión, el nuevo director centró su mensaje en la lucha contra la corrupción y en despolitizar la entidad.
El relevo se produce tras un tiempo en que el puesto ha estado vacante, pues quien fue nombrado para sustituir al anterior director, Germán Huanca, no llegó a tomar posesión en medio de una polémica por supuesta afinidad al anterior Gobierno de Morales.
Además, la entidad arrastra desde 2013 un caso de supuesta corrupción, que investiga el desvío de casi 145 millones de dólares que no llegaron a zonas rurales porque al parecer se los quedaron quienes los gestionaban desde La Paz.
La represión de la marcha indígena ha vuelto a la actualidad en Bolivia al conocerse este pasado lunes que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha admitido una denuncia sobre violación de derechos de pueblos originarios del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), que estaba pendiente desde 2012.
Evo Morales, de origen aimara, se convirtió en 2006 en el primer presidente indígena salido de las urnas en Bolivia, pero lo ocurrido con esa marcha le costó duras críticas desde el indigenismo.
El Tipnis es una reserva natural de cerca de 1,2 millones de hectáreas en el centro de Bolivia, donde viven unos 14.000 indígenas de las etnias trinitaria-moxeña, yuracaré y chimán, en 69 comunidades dispersas.
El plan para la construcción de una carretera causó conflictos en 2011 y 2012 con marchas de indígenas desde la Amazonía a La Paz, para denunciar que la apertura de una ruta permitiría una invasión por campesinos cocaleros para expandir sus cultivos, algo que siempre negó el Gobierno de Morales. EFE