Walesa niega veracidad de los documentos según lo que fue espía del comunismo
VARSOVIA. El premio Nobel de la Paz y expresidente polaco Lech Walesa negó hoy la veracidad de los documentos que según el Instituto de la Memoria Nacional de Polonia (IPN) demuestran que fue informador de la policía comunista a cambio de dinero.
Walesa fue interrogado por la fiscalía adscrita al Instituto de la Memoria Nacional, ante la que rechazó la autenticidad de los archivos que supuestamente prueban su colaboración con los servicios secretos comunistas.
El expresidente polaco, quien permaneció en las dependencias del IPN durante tres horas, no hizo a su salida declaraciones a la prensa.
La declaración del histórico activista anticomunista ante la fiscalía llega después de que el IPN hiciese públicos el pasado febrero unos documentos incautados a la familia del último ministro del Interior del régimen comunista, Czeslaw Kiszczak.
Esos papeles, explicó entonces el Instituto, revelaban que Walesa fue informador de los servicios secretos (SB) entre 1970 y 1976 bajo el pseudónimo de “Bolek”.
Fuentes del IPN, una institución pública encargada de investigar los crímenes cometidos durante el periodo de ocupación nazi y bajo el régimen comunista, afirman que entre los documentos disponibles se encuentra la firma de Lech Walesa como “Bolek”, además de una confirmación de un pago.
Walesa admitió en el pasado la firma bajo presión de un compromiso para convertirse en informador de los servicios secretos, pero ha insistido en que nunca actuó como tal ni recibió dinero de SB.
Los archivos han salido a la luz después de que la viuda de Kiszczak ofreciese vender al IPN informes de los servicios secretos elaborados durante los años setenta, aunque la familia sostiene que fue el Instituto el que les ofreció dinero por esos documentos tras morir el exministro en noviembre del pasado año.
En todo caso, la ley polaca obliga a entregar este tipo de documentos al Instituto.
Algunos historiadores, como Piotr Gontarczyk y Slawomir Cenckiewicz, ya habían sostenido que Walesa, líder del legendario sindicato Solidaridad y presidente de Polonia tras la caída del comunismo, fue espía de la policía política del régimen.
Esos dos historiadores identificaron a Walesa con “Bolek”, un agente que a finales de la década de 1970 fue captado por los servicios secretos, a los que informó durante algunos años de las actividades subversivas de sus compañeros de los astilleros de Gdansk (norte de Polonia), a cambio de lo cual recibió pagos.
Gran parte de las evidencias de que Walesa fue “Bolek” se perdieron en los años noventa, con la llegada de la democracia, cuando el líder de Solidaridad se convirtió en el primer presidente del país tras la caída del Muro de Berlín.
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