Laura Hernández y esposo darán clases en prisión

No comentaron sobre su apelación, pendiente hasta que se complete el proceso judicial, aplazado hasta el 9 de enero

Harán de profesores en los recintos de La Romana.
LA ROMANA. La ex presentadora boricua Laura Hernández y su esposo Marcos Irizarry, quienes permanecen en la cárcel de esta localidad, han manifestado su disposición a alfabetizar a un grupo de confinados de la Fortaleza Santa Rosa de Lima.

Según la historia publicada ayer por el diario El Nuevo Día, de Puerto Rico, para tales menesteres, en cuestión de semanas, los mismos presos han convertido un edificio abandonado de ese penal en un salón de clases.

El viejo almacén fue habilitado con materiales donados por el gobierno y entidades religiosas y caritativas y con el visto bueno de la Dirección General de Prisiones, para que unos 30 reos comiencen a estudiar antes de que termine este año.Laura Hernández y Marcos Irizarry, en coordinación con el general Olguín Balaguer, jefe de las prisiones administradas por el Ejército de la República Dominicana, ya han comenzado a recibir libros y otros materiales didácticos para preparar el curso básico de lectura y escritura.

En conversación con El Nuevo Día, la periodista boricua explicó que el Patronato de La Romana y Cultural Hispanoamericana en Puerto Rico propician este proyecto, que entiende brindará herramientas a muchos confinados para mejorar su calidad de vida.

Todavía no han llegado los pupitres, pero pronto se espera una donación para poder adquirirlos y terminar de habilitar el aula donde Laura impartirá clases por la mañana a las reclusas y su esposo lo utilizará en la tarde, para atender un grupo de reos varones.

La ex presentadora explicó que los libros y cuadernos para el curso fueron editados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el mismo fue adaptado para la cultura dominicana con palabras y giros locales. Hernández destacó que si el programa experimental en La Romana resulta bueno, existe la posibilidad de expandirlo a otras instituciones correccionales.

Las normas para escoger a las participantes fueron que le faltaran más de seis meses para cumplir sus sentencias y que asumieran un compromiso real de aprender las materias básicas, por eso todas tuvieron que firmar un documento, que a la vez fomenta que asuman responsabilidad.

"Las muchachas están contentísimas, hay unas que también quieren aprender inglés", comentó Laura Hernández Pérez a El Nuevo Día, al aclarar que irán por etapas y que hay módulos que permiten integrar la enseñanza básica de matemáticas con ejercicios simples de suma y resta.

Laura Hernández aseguró que cuenta con experiencia como profesora, porque cuando estudiaba su maestría en economía trabajó como ayudante de cátedra en la Universidad de Puerto Rico. Mientras, Marcos Irizarry Miró sostuvo que se había desempeñado como tutor de matemáticas durante el verano, en un programa de Administración de Derecho al Trabajo.