Los pescadores del río Ozama desafían cólera
Varios niños fueron vistos bañándose pese a prohibición
SANTO DOMINGO. El pescador de hilo y rollo Ramón Báez Pimentel lanzó su anzuelo al río Ozama. La carnada cayó a menos de 15 metros de una cañada de aguas residuales cargadas de basura. Su punto de pesca es justo debajo del puente Luperón, en el barrio La Barquita.
A Báez Pimentel, la prohibición de pesca y baño en el río Ozama dispuesta por Salud Pública debido a la amenaza de cólera no le ha afectado. Él afirma erróneamente que "el cólera es una cosa que está en el aire", concluye, "al que le va a dar eso, le da acostado en su casa".
La pesca es el pasatiempo del señor que profesionalmente es herrero y soldador. "Lo hago porque me gusta. Uno pesca para comer y si hace algo más de diez libras, vendo la mitad". Es sólo uno de varios centenares de pescadores del río Ozama, la mayoría de ellos por subsistencia.
Junto a él, cuatro jóvenes, ponían sus carnadas en el contaminado cauce, esperando atrapar una tilapia, el pescado más común en el río. Los cinco, no obstante, admitieron conocer la prohibición dada a conocer el pasado miércoles.
Los residentes de La Barquita aseguraron a DL que pese a vivir a orillas del río Ozama, el agua que consumen para el baño y la higiene del hogar proviene de tuberías instaladas o por el Estado o públicamente.
"No usamos el agua del río para consumo", aseguró Olimpio Medina, que vive al borde del río. Al mediodía de ayer, en Gualey, cuatro niños tomaban agua del río con un galón y jugaban a echársela, uno al otro. Varias de las posas del barrio se encuentran estancadas parcialmente tras la construcción de la avenida perimetral del Río.
Junto a él, cuatro jóvenes, ponían sus carnadas en el contaminado cauce, esperando atrapar una tilapia, el pescado más común en el río. Los cinco, no obstante, admitieron conocer la prohibición dada a conocer el pasado miércoles.
Los residentes de La Barquita aseguraron a DL que pese a vivir a orillas del río Ozama, el agua que consumen para el baño y la higiene del hogar proviene de tuberías instaladas o por el Estado o públicamente.
"No usamos el agua del río para consumo", aseguró Olimpio Medina, que vive al borde del río. Al mediodía de ayer, en Gualey, cuatro niños tomaban agua del río con un galón y jugaban a echársela, uno al otro. Varias de las posas del barrio se encuentran estancadas parcialmente tras la construcción de la avenida perimetral del Río.
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