Mexicanos marchas contra delincuencia que azota a ese país
Los manifestantes portaban las fotografías de sus seres queridos, asesinados o secuestrados.
MEXICO.- Decenas de miles de mexicanos, frustrados ante la creciente criminalidad en México, marcharon el sábado en varias ciudades del país, para pedir que cese la ola de asesinatos, secuestros y tiroteos.
Muchos de los manifestantes portaban las fotografías de sus seres queridos, asesinados o secuestrados.
Las protestas masivas representaron un desafío al gobierno del presidente Felipe Calderón, quien ha señalado que el combate a la delincuencia es su prioridad, y quien ha emplazado más de 25.000 soldados y policías federales en varias ciudades, a fin de quitar el control de éstas a los poderosos carteles narcotraficantes.
Un mar de personas vestidas de blanco, quienes coreaban "Ya basta" llenó el tramo de 4 kilómetros (2,5 millas) entre el Monumento a la Independencia (conocido popularmente como El Angel), y la plaza principal de la Ciudad de México (a quien los mexicanos llaman el Zócalo).
El gobierno estimó que 50.000 personas participaron en la marcha, poco después de que ésta comenzó, pero miles más siguieron llenando las calles después de que cesó una lluvia torrencial.
Miles de personas más marcharon en otras ciudades del país.
Más de 13 organizaciones de lucha contra la inseguridad confiaron en que las marchas abarcaran los 32 estados mexicanos. Una marcha similar, hace cuatro años, atrajo a un cuarto de millón de personas y, en el lapso transcurrido, la impotencia ante el crimen ha crecido cada vez más.
En la ciudad de México, una familia llegó al punto de reunión horas antes de la salida de la marcha a fin de exigir justicia para Mónica Alejandrina Ramírez, de 24 años, quien fue secuestrada en el 2004 cuando se dirigía a su universidad y no se ha sabido de ella desde entonces.
Su hermana, madre y abuela estaban paradas en silencio en "El Angel", cargando fotografías de la joven.
Algunos colegas de su madre, una artista de circo, se pintaron la cara de blanco y colocaron pelucas de payaso para ayudar a llamar la atención hacia su caso.
"Lo mas frustrante ha sido la indolencia de muchas de las autoridades, su insensibilidad", dijo el padre de la víctima, Manuel Ramírez Juárez, un médico familiar.
"Yo siempre me he cuestionado. ¿Por qué? Por qué yo? ¿Por qué mi hija? Y la verdad no he encontrado una respuesta", agregó
Calderón generó esperanzas al asumir el cargo en el 2006, cuando hizo del combate al crimen una de sus prioridades. Ordenó el emplazamiento de más de 25.000 soldados y policías para enfrentar a los poderosos carteles de la droga que contrabandean la mayor parte de la cocaína, la marihuana y las metanfetaminas que se consumen en Estados Unidos.
Pese al arresto de los más importantes capos de la droga, se han registrado escasas mejoras en el terreno. Los homicidios se han acrecentado a medida que los carteles del narcotráfico luchan entre sí por controlar las rutas de transporte o lanzan salvajes ataques contra la policía de manera cotidiana. Sólo en el estado fronterizo de Chihuahua se han registrado más de 800 asesinatos este año, duplicando la cifra del mismo período del año pasado.
Hay un promedio de 65 secuestros diarios, un aumento del 9,1% con relación al año pasado. Y muchos más no son denunciados pues las víctimas temen la participación policial.
Las protestas del sábado estuvieron inspiradas por el secuestro y asesinato de un adolescente de 14 años, hijo de un acaudalado empresario. El caso provocó indignación pues la fiscalía dijo que un miembro de la policía fue un participante clave en el complot.
Esta semana, otra historia familiar estremeció al país. Silvia Escalera reveló que su hija de 18 años, Silvia Vargas Escalera, cuyo padre presidió la Comisión Nacional del Deporte durante el gobierno anterior, había sido secuestrada hace 11 meses. La familia aceptó pagar un rescate, pero perdió contacto con los secuestradores.
Tras prometer mejorar la seguridad en México, Calderón dio pasos ante la indignación nacional. La semana pasada, convocó a gobernadores y a alcaldes para una reunión nacional de seguridad, y difundió un plan de 74 puntos destinado a combatir el crimen.
Eso incluyó desarrollar un mejor reclutamiento policial y sistemas de supervisión en el lapso de un año, y ofrecer una estrategia contra los secuestros en un lapso de seis meses. El departamento de Defensa prometió equipar a la policía con armas automáticas de gran calibre.
Los mexicanos exigen resultados rápidos. Durante la reunión convocada por Calderón, Alejandro Martí, padre del menor de 14 años secuestrado, exigió que los principales funcionarios policiales renuncien si no disminuye el derramamiento de sangre.
En algunas poblaciones del norte, los agentes se quejan de que deben compartir sus armas de fuego. Y muchos policías han renunciado, aterrados de ver que sus colegas morían baleados frente a sus hogares.
Más de la mitad de los policías estatales y municipales de México tienen sólo una educación primaria, y eso les dificulta obtener grados altos o buenos salarios. La tentación para unirse a las bandas de criminales es grande.
La policía es "analfabeta, enferma, gorda, vieja y corrupta", dijo Herberto Ortega, secretario de Seguridad Pública en Aguascalientes, un pequeño estado al norte de ciudad de México. "Es por eso que el tiempo de respuesta durante los operativos es lerdo".