Conductores y comerciantes alzan la voz por crisis en vía hacia el mercado fronterizo

El deterioro de la carretera provoca daños a vehículos y accidentes, complicando la vida cotidiana de los residentes en la zona

Mercado fronterizo. (DIARIO LIBRE / JAVIER GENAO)

 Lo que debería ser una vía clave para dinamizar el comercio fronterizo se ha convertido en un punto crítico de congestionamiento y frustración para quienes transitan a diario por la calle Gastón Fernando Deligne, conocida como “la calle ancha”, principal acceso hacia el mercado binacional y el paso fronterizo de Dajabón.

Desde tempranas horas, largas filas de camiones, patanas y camionetas de carga ocupan gran parte de la vía, en espera de cruzar mercancías hacia Haití. La escena se repite con mayor intensidad en los días de mercado, cuando el flujo comercial aumenta y convierte la zona en un verdadero cuello de botella.

Congestión y deterioro de la vía

A la congestión se suma otro problema que agrava la situación: el deterioro progresivo de la calle. Hoyos, desniveles y tramos en mal estado dificultan el tránsito, provocando retrasos, daños a vehículos y, en algunos casos, accidentes. Conductores relatan que no es raro ver vehículos varados o incluso volcados, especialmente cuando circulan con cargas pesadas.

  • “Uno dura horas aquí, y con la carretera así es peor. Se dañan los vehículos y se pierde tiempo y dinero”, expresó un chofer afectado por la situación.

Aunque el Ayuntamiento Municipal ha intervenido en algunos puntos con trabajos de reparación, comerciantes y transportistas coinciden en que las acciones han sido insuficientes frente al volumen constante de vehículos que utilizan esta ruta estratégica.

Impacto en comerciantes y residentes

Para los dueños de negocios y residentes de la zona, el problema va más allá del tránsito. Aseguran que el congestionamiento limita el acceso a sus establecimientos, reduce las ventas y complica la vida cotidiana. “Los clientes no pueden llegar con facilidad, y nosotros tampoco podemos movernos con normalidad”, comentó una comerciante del área, quien no fue identificada. 

La situación también impacta a quienes viven en las inmediaciones, quienes deben lidiar diariamente con el ruido, el desorden y la dificultad para desplazarse hacia sus hogares.

Ante este panorama, los afectados hacen un llamado urgente a las autoridades para que se implemente una solución integral que incluya el acondicionamiento de la vía, una mejor organización del tránsito y medidas que garanticen la seguridad vial.

  • Mientras tanto, “la calle ancha” sigue siendo reflejo de una problemática que pone a prueba la movilidad y el desarrollo comercial de una de las zonas más dinámicas de la frontera norte del país.