RD en lista de países a los que EE. UU. puede castigar con aranceles por no prevenir trabajo forzoso
Los acusa de no impedir que productos elaborados en esas condiciones ingresen al comercio internacional
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) incluyó a República Dominicana y otros países latinoamericanos entre las economías señaladas por supuestas deficiencias en la prevención del trabajo forzoso dentro de sus cadenas de suministro, un hallazgo que podría derivar en futuras sanciones comerciales y que expone tanto la vulnerabilidad como las oportunidades de estas economías frente al mercado estadounidense.
La investigación, realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 -el mismo instrumento utilizado anteriormente contra China- concluyó que decenas de países no han adoptado medidas suficientes para impedir que productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso ingresen al comercio internacional. Como resultado, Washington propuso aranceles adicionales de entre 10 y 12.5 % a importaciones procedentes de 60 economías.
Las otras naciones de Latinoamérica que se mencionan son México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina y Chile.
Dependencia del mercado de EE. UU.
Aunque la medida todavía no implica sanciones automáticas, el señalamiento coloca a la República Dominicana bajo un escrutinio comercial más estricto en momentos en que EE. UU. redefine su política comercial bajo criterios de seguridad económica, derechos laborales y trazabilidad productiva.
El riesgo es mayor debido a la elevada dependencia dominicana del mercado estadounidense.
En 2025, las exportaciones dominicanas alcanzaron el récord histórico de 14,645 millones de dólares, de los cuales 7,124 millones de dólares tuvieron como destino Estados Unidos, equivalente al 48.6 % de todas las exportaciones nacionales, según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM). El intercambio comercial bilateral ascendió a 18,977 millones de dólares.
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La exposición es todavía mayor en las zonas francas. De las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos, 6,319 millones de dólares correspondieron a bienes producidos bajo ese régimen, según cifras recopiladas por el periódico El Dinero. En otras palabras, casi nueve de cada 10 dólares exportados al mercado estadounidense provienen de zonas francas.
Si Washington decidiera eventualmente aplicar a la República Dominicana un arancel adicional similar al propuesto para otros países investigados, el efecto sería significativo. Un gravamen de 10 % representaría un sobrecosto potencial cercano a 712 millones de dólares anuales sobre las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos. Con una tarifa de 12.5 %, el impacto ascendería a unos 890 millones de dólares.
Los sectores más vulnerables serían precisamente los pilares exportadores de zonas francas: dispositivos médicos y farmacéuticos, manufacturas eléctricas y electrónicas, confecciones textiles y tabaco manufacturado. Estados Unidos absorbió en el 2025 el 72.2 % de las exportaciones de zonas francas dominicanas, según datos oficiales de la Presidencia de la República.
La investigación del USTR también golpea con especial fuerza a competidores asiáticos de República Dominicana en manufactura ligera y textiles, como Bangladesh, Camboya, Pakistán y Malasia. Si esos países enfrentan nuevos aranceles, muchas empresas estadounidenses podrían acelerar procesos de relocalización de operaciones hacia destinos más cercanos y políticamente estables, fenómeno conocido como nearshoring.
Ventajas comparativas
En ese contexto, la República Dominicana conserva ventajas importantes: acceso preferencial mediante el DR-Cafta, cercanía geográfica con Estados Unidos, experiencia industrial de zonas francas y una integración ya consolidada con cadenas productivas norteamericanas.
Actualmente, las zonas francas dominicanas generan más de 8,000 millones de dólares en exportaciones anuales y son uno de los principales motores de empleo, divisas e inversión extranjera del país.
Sectores como dispositivos médicos, manufactura eléctrica, ensamblaje industrial, farmacéuticos y textiles especializados podrían beneficiarse de una eventual redistribución de órdenes de compra e inversiones estadounidenses que busquen reducir exposición a Asia.
No obstante, el mensaje de Washington es claro: el acceso preferencial al mercado estadounidense dependerá cada vez más del cumplimiento de estándares laborales y de la capacidad de demostrar trazabilidad y supervisión efectiva en las cadenas de producción.
Para la RD, el hallazgo del USTR constituye simultáneamente una advertencia y una oportunidad. La misma investigación que podría abrir espacio para atraer inversiones desplazadas desde Asia también confirma cuán vulnerable sigue siendo la economía dominicana a cualquier giro en la economía de Estados Unidos.
El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, estimó ayer que terminará “en semanas” la investigación que ha abierto para imponer nuevos aranceles a 60 economías con el argumento de no hacer lo suficiente para impedir la entrada de productos hechos con trabajo forzoso. “Estamos muy centrados en esta cuestión”, explicó Greer en declaraciones a la prensa en París, donde participaba en la reunión ministerial anual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Destacó que es “una investigación compleja” que busca analizar diferentes prácticas en numerosos países, y a la pregunta de cuánto tiempo podría llevar, contestó que cree que será “cuestión de semanas”.