“Las elecciones del año 2020 presagian que habría una complejidad sin precedentes” “Las elecciones del año 2020 presagian que habría una complejidad sin precedentes”

El jurista descarta que este año se pueda tener las leyes de Partidos Políticos y de Régimen Electoral y de aprobarse sería sin el consenso de la clase política del país.

El ex titular de la JCE, Subero Isa, pasa revista a la política. (John Escalante)

SANTO DOMINGO. Las elecciones del año 2020, conllevan una complejidad sin precedentes en la República Dominicana, que no podría compararse ni siquiera con los comicios que con la innovación de los colegios cerrados se celebraron en 1994. Sin lugar a dudas, tanto la Junta Central Electoral (JCE), como el Tribunal Superior Electoral (TSE), se verán sometidos, por cuestión de tiempo, a presiones, vaticinó el ex presidente del organismo de elecciones, Jorge Subero Isa.

—¿Cómo define el panorama electoral dominicano?

Aproximadamente a dos años para la celebración de las elecciones del año 2020 encontramos un panorama electoral que se caracteriza por la incertidumbre de las candidaturas que terciarían en dichas elecciones.

Por un lado, tenemos un presidente de la República que, aunque en varias ocasiones sus más allegados colaboradores afirman que él no participará como candidato, sus actuaciones en la práctica denotan una idea y comportamiento totalmente diferentes a lo que dicen sus colaboradores que él dice que dice. El presidente ha abierto la gatera, y los caballos de su cuadra se han arrojado a la pista en búsqueda de la presea del triunfo de la carrera. Ese laissez faire, laissez passer lo interpreto como una táctica o estrategia del presidente para medir sus propias fuerzas dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y de esa manera tomar una decisión en lo que respecta a una posible repostulación, que eventualmente se produciría mediante una modificación a la Constitución de la República o a través de una ingeniosa interpretación que el Tribunal Constitucional le dé a la propia Constitución. No tengo dudas de que si al presidente lo convencen (o quizás él se convence), de que es la única opción para que su partido mantenga el poder, buscará ser el candidato por esa entidad política.

En ese mismo partido, pero de una cuadra diferente, tenemos un emblemático candidato, como lo es el doctor Leonel Fernández, que ha ido reagrupando sus fuerzas a lo interno y a lo externo de su partido, con la finalidad de participar en el próximo certamen electoral, con lo cual las fuerzas internas del PLD se encuentran polarizadas entre esos dos grandes líderes. Ya el presidente Fernández pasó de estar en el poder y en la oposición, el presidente Medina ha estado en el poder, pero nunca ha pasado del poder a la oposición, situación esta que podría determinar muchas cosas en el futuro próximo. ¡Hay que estar en el poder para saber cómo se añora cuando este se pierde!

Indubitablemente el presidente Medina en la actualidad tiene el control de los órganos de dirección del PLD, pero eso no significa en modo alguno que no pueda producirse a lo interno de ese partido una recomposición de sus fuerzas, que, aglutinadas en torno a Leonel Fernández, faciliten la respostulación de este.

Por otro lado, nos encontramos con una oposición que a la fecha no ha logrado articular un proyecto con el suficiente impacto para enfrentar a un partido gobernante que no solamente ha ejercido el poder, sino que lo ha sabido ejercer con mucha intensidad y por largo tiempo. Desde luego, dado el tiempo faltante para las elecciones la correlación de fuerzas puede cambiar en nuestro país de aquí allá.

De aprobarse las primarias abiertas, lo que creo que ocurrirá en la medida en que el presidente de la República mantenga el interés en ellas, impactarán en los candidatos de la oposición.

—¿Ve posibilidades que se aprueben en este año los proyectos de leyes de Partidos Políticos y de Régimen Electoral?

Honestamente, no me parece que este año podamos tener las leyes de Partidos Políticos y de Régimen Electoral, toda vez que según mi apreciación las fuerzas políticas del país no desean, ni persiguen un marco legal regulatorio de sus actividades. A partir del momento en que exista una ley hay que someterse a ella, y quien no lo hace la violaría. De aprobarse este año una ley de partidos políticos y de régimen electoral, dudo que sea el resultado del consenso de los partidos y de las agrupaciones políticas que interactúan en nuestros procesos electorales, sino de la ley que le convenga a la institución que posea en un momento determinado la mayoría en el Congreso Nacional.

—¿Cómo visualiza las elecciones del 2020, tomando en cuenta la posibilidad de celebrar primarias abiertas y simultaneas en noviembre, así como comicios en febrero, mayo y posible doble vuelta?

Todo el proceso electoral y la actividad procesal electoral que se generaría en ocasión de las elecciones del año 2020, presagian que en aras de elegir nuestros gobernantes en ese año sin lugar a dudas habría una complejidad sin precedente en la República Dominicana, que no podría compararse ni siquiera con aquellas elecciones con colegios cerrados que establecía la Constitución del año 1994. ¡Tendríamos muchas actividades y poco tiempo!

—¿Implicaría mucha presión para la Junta Central Electoral, la multiplicidad de procesos a montar?

Sin lugar a dudas, tanto la Junta Central Electoral, como el Tribunal Superior Electoral, y con ellos todos los órganos electorales de la nación se verán sometidos, por cuestión de tiempo, a presiones sin precedentes en nuestro país. Sin embargo, todos esos órganos, y principalmente la Junta Central Electoral, disponen de normativas internas que les permiten, aun en ausencia de una ley de partidos políticos, organizar, dirigir y arbitrar de manera eficiente todo ese proceso.

—¿Afectaría las elecciones de mayo cualquier impugnación en los comicios de febrero?

Sería sumamente especulativo decir que cualquier impugnación de los comicios de febrero afectaría a los de mayo de 2020. Sin embargo, considero que de una u otra manera cualquier impugnación en febrero impactaría de una manera o de otra en las elecciones de mayo. No debemos olvidar el carácter de litigiosidad que anima a nuestros partidos políticos, el cual se incrementa en los períodos electorales. No hay que ser un prestidigitador para vislumbrar que el Tribunal Superior Electoral afrontará sus mayores retos, por la cantidad de recursos que deberá conocer dentro del marco de su competencia y en tiempos relativamente breves.

—Dada su experiencia electoral, ¿cuáles serían sus recomendaciones a la JCE?

Como persona que estuvo ligada a la Junta Central Electoral desde el año 1994, cuando fui escogido por el Senado de la República para ser suplente de su presidente, César Estrella Sadhalá, y ocupar su lugar a consecuencia de su renuncia, hasta mi salida para ocupar la presidencia de la Suprema Corte de Justicia en el año 1997, lo que aconsejo a la Junta Central Electoral simplemente que aplique las leyes y normativas electorales vigentes y que se trate de consensuar con los partidos y agrupaciones políticas las medidas que de manera extraordinaria necesariamente van a tener que adoptar durante todo el proceso electoral. Personalmente, confío en la capacidad, honestidad y profesionalidad de los actuales miembros de la Junta Central Electoral y de seguro ajustarán sus actuaciones al marco establecido por la ley.

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