Política habitacional y vivienda social
Para el arquitecto Erdwin Cott es necesario pensar en una política habitacional y dejar de lado las soluciones aisladas. Considera que más allá de regalar una vivienda, el Estado debe diseñar un sistema que permita mejorar las condiciones de vida de los habitantes de los barrios.
La mayoría de los proyectos de viviendas sociales desarrollados a través de los años en el país no han logrado organizar ni hacer avanzar las comunidades que los habitan; al contrario, con el tiempo esos espacios se arrabalizan y los residentes originales se marchan o acaban adaptando sus hogares y entornos a sus necesidades particulares.
Para el arquitecto Erwin Cott el error está en creer que la vivienda social es el diseño o el hormigón del cual está hecha. A su juicio, lo que debe primar es el grupo humano que da vida a los espacios en determinadas condiciones y determinados momentos.
Cott, quien es doctor en Arquitectura de la Universidad de los Estudios de Roma, también opinó que "hay que establecer una política habitacional en vez de hacer sólo inversiones aisladas, dándole la espalda a la vida; hay que dividir para que el pan les toque a todos".
El arquitecto habló sobre "Vivienda social" en una conferencia ofrecida durante la celebración del Primer Seminario Taller Intervención en Tejidos Urbano de Alta Vulnerabilidad, que organizó la Oficina de Planificación Sectorial de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
LAS PRIMERAS VIVIENDAS SOCIALES
Al hablar de los antecedentes, el catedrático universitario señaló que en el país fue el dictador Rafael Leónidas Trujillo quien hizo construir las primeras casas de este tipo, e inauguró en el año 1946 el barrio Mejoramiento Social , en la ciudad de Santo Domingo. "No había una clase obrera que poner ahí, por lo que las viviendas fueron asignadas a personas adeptas al régimen. Eran pequeñas casas aisladas , con diminutos jardines y una serie de condiciones".
Cott explica que en los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer las viviendas sociales, conocidas como multifamiliares. eran edificios de cuatro niveles que se construyeron con una visión totalmente nueva respecto de lo que se había hecho hasta ese momento en la República Dominicana.
"De nuevo no hay obreros, entonces a quienes se les otorgan los apartamentos es a personas con relaciones políticas, lo que determina que las viviendas sociales no sean para una clase sino para ser utilizadas como prebendas políticas de un determinado momento", sostiene el arquitecto.
DEL ARRABAL A LA VIVIENDA SOCIAL
El arquitecto planteó que cuando no se les pone atención a las personas que vienen del campo a vivir a la ciudad, y a las olas migratorias, como es el caso de los haitianos que llegan ilegalmente al país, se forman arrabales en los entornos urbanos, y éstos pueden llegar a convertirse en favelas, como las de Rio de Janeiro, en Brasil, y las de Caracas, Venezuela, que se han convertido en lugares donde no penetran las autoridades y se rigen por sus propias normas.
En cuanto a los arrabales en la ciudad de Santo Domingo, Cott sostiene que se formaron con ocupantes ilegales a los que luego se hizo imposible desalojar, y que cuando las situaciones se hacen insostenibles, como es el caso de La Barquita que se inunda cada vez que llueve, los gobiernos toman la decisión de construir viviendas en otros lugares y trasladar sus residentes.
"Yo me pregunto ¿qué podemos esperar al trasladar 200 familias de La Barquita de su espacio habitual? ¿la solución del problema? Algunos contratistas aplaudirán y estarán felices, pero ¿estarán felices las personas a las cuales se les dedican esas viviendas sociales?".
El profesional de la arquitectura sostiene que en los barrios viven sobre todo personas de estratos sociales bajos, que tienen una memoria urbana, y al ser traslado a apartamentos reproducen los hábitos de los lugares de donde provienen. Por eso considera que los diseñadores de este tipo de proyectos deben tomar en cuenta las condiciones que tenían esas personas antes de ser favorecidas con una nueva vivienda.
Para Cott, vivir en un barrio significa convivir. "Las personas del apartamento no conviven con nadie, están aisladas; en cambio, el que reside en un arrabal se relaciona con todo el mundo, se sabe el nombre de todas las personas y la mayoría de sus actividades cotidianas las hace fuera: se cocina en el patio, los niños juegan en las calles, y si le falta un poco de aceite o una cebolla se le pide a la vecina".
Afirma que este es un sistema de sobrevivencia y que cuando se sacan todas esas personas de su ambiente, se les está aumentando la carga económica, porque comienzan a pagar luz, agua y otros servicios, y no cuentan con la colaboración y los modos de vida propios de los barrios.
"Podemos hacernos ilusiones y crear fantasías en nuestras mentes y hacer proyectos ultra bellos en el momento que lo diseñamos y los pintamos en la computadora, pero no es esa la realidad de la vida", reflexiona.
Entiende que es hora de pensar en una política habitacional, no en soluciones aisladas, y que vivienda social no es simplemente construir multifamiliares donde las personas marginadas no están en condiciones de vivir si no se estudia la forma de diseñar un sistema donde puedan tener mejores condiciones de vida que en los barrios arrabalizados .
ANTECEDENTES DE LAS VIVIEDAS SOCIALES
El arquitecto Erwin Cott explicó que fue en Inglaterra donde se construyeron las primeras viviendas sociales, cuando el mundo comenzaba a industrializarse y a crear una nueva clase: la obrera, la cual necesitaba un espacio para vivir, que respondiera a una tipología donde no hubiera diferencias entre unos y otros
No eran casas pequeñas, manifiestó, porque todavía el patrón de lo que debía ser una vivienda social no estaba formado; "pero luego se construyen unas segundas viviendas, que son las casas en hilera, las cuales se repiten y se convierten en el patrón original de las viviendas sociales".
Cott, quien es doctor en Arquitectura de la Universidad de los Estudios de Roma, también opinó que "hay que establecer una política habitacional en vez de hacer sólo inversiones aisladas, dándole la espalda a la vida; hay que dividir para que el pan les toque a todos".
El arquitecto habló sobre "Vivienda social" en una conferencia ofrecida durante la celebración del Primer Seminario Taller Intervención en Tejidos Urbano de Alta Vulnerabilidad, que organizó la Oficina de Planificación Sectorial de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
LAS PRIMERAS VIVIENDAS SOCIALES
Al hablar de los antecedentes, el catedrático universitario señaló que en el país fue el dictador Rafael Leónidas Trujillo quien hizo construir las primeras casas de este tipo, e inauguró en el año 1946 el barrio Mejoramiento Social , en la ciudad de Santo Domingo. "No había una clase obrera que poner ahí, por lo que las viviendas fueron asignadas a personas adeptas al régimen. Eran pequeñas casas aisladas , con diminutos jardines y una serie de condiciones".
Cott explica que en los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer las viviendas sociales, conocidas como multifamiliares. eran edificios de cuatro niveles que se construyeron con una visión totalmente nueva respecto de lo que se había hecho hasta ese momento en la República Dominicana.
"De nuevo no hay obreros, entonces a quienes se les otorgan los apartamentos es a personas con relaciones políticas, lo que determina que las viviendas sociales no sean para una clase sino para ser utilizadas como prebendas políticas de un determinado momento", sostiene el arquitecto.
DEL ARRABAL A LA VIVIENDA SOCIAL
El arquitecto planteó que cuando no se les pone atención a las personas que vienen del campo a vivir a la ciudad, y a las olas migratorias, como es el caso de los haitianos que llegan ilegalmente al país, se forman arrabales en los entornos urbanos, y éstos pueden llegar a convertirse en favelas, como las de Rio de Janeiro, en Brasil, y las de Caracas, Venezuela, que se han convertido en lugares donde no penetran las autoridades y se rigen por sus propias normas.
En cuanto a los arrabales en la ciudad de Santo Domingo, Cott sostiene que se formaron con ocupantes ilegales a los que luego se hizo imposible desalojar, y que cuando las situaciones se hacen insostenibles, como es el caso de La Barquita que se inunda cada vez que llueve, los gobiernos toman la decisión de construir viviendas en otros lugares y trasladar sus residentes.
"Yo me pregunto ¿qué podemos esperar al trasladar 200 familias de La Barquita de su espacio habitual? ¿la solución del problema? Algunos contratistas aplaudirán y estarán felices, pero ¿estarán felices las personas a las cuales se les dedican esas viviendas sociales?".
El profesional de la arquitectura sostiene que en los barrios viven sobre todo personas de estratos sociales bajos, que tienen una memoria urbana, y al ser traslado a apartamentos reproducen los hábitos de los lugares de donde provienen. Por eso considera que los diseñadores de este tipo de proyectos deben tomar en cuenta las condiciones que tenían esas personas antes de ser favorecidas con una nueva vivienda.
Para Cott, vivir en un barrio significa convivir. "Las personas del apartamento no conviven con nadie, están aisladas; en cambio, el que reside en un arrabal se relaciona con todo el mundo, se sabe el nombre de todas las personas y la mayoría de sus actividades cotidianas las hace fuera: se cocina en el patio, los niños juegan en las calles, y si le falta un poco de aceite o una cebolla se le pide a la vecina".
Afirma que este es un sistema de sobrevivencia y que cuando se sacan todas esas personas de su ambiente, se les está aumentando la carga económica, porque comienzan a pagar luz, agua y otros servicios, y no cuentan con la colaboración y los modos de vida propios de los barrios.
"Podemos hacernos ilusiones y crear fantasías en nuestras mentes y hacer proyectos ultra bellos en el momento que lo diseñamos y los pintamos en la computadora, pero no es esa la realidad de la vida", reflexiona.
Entiende que es hora de pensar en una política habitacional, no en soluciones aisladas, y que vivienda social no es simplemente construir multifamiliares donde las personas marginadas no están en condiciones de vivir si no se estudia la forma de diseñar un sistema donde puedan tener mejores condiciones de vida que en los barrios arrabalizados .
ANTECEDENTES DE LAS VIVIEDAS SOCIALES
El arquitecto Erwin Cott explicó que fue en Inglaterra donde se construyeron las primeras viviendas sociales, cuando el mundo comenzaba a industrializarse y a crear una nueva clase: la obrera, la cual necesitaba un espacio para vivir, que respondiera a una tipología donde no hubiera diferencias entre unos y otros
No eran casas pequeñas, manifiestó, porque todavía el patrón de lo que debía ser una vivienda social no estaba formado; "pero luego se construyen unas segundas viviendas, que son las casas en hilera, las cuales se repiten y se convierten en el patrón original de las viviendas sociales".
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