Radiografía al mercado modelo

El techo en forma de bóveda y la vista del segundo nivel del Mercado Modelo.

El Mercado Modelo, construido en 1942, es de artesanías, botánicas, cafeterías, colmados, talleres, depósito y alimentos. Está encajado entre la avenida Mella al sur y las calles del Monte y Tejada al este; Hernando de Gorjón al norte; y Santomé al oeste. Su rango de influencia se expande al norte de la calle Benito, por los negocios de florerías y almacenes que comercializan papas, ajos y otros rubros; y al este por la venta de productos diversos.

El mercado se encuentra al norte de la Ciudad Colonial, y es un importante proveedor de alimentos de los barrios San Carlos, Villa Francisca, San Miguel, San Lázaro, Santa Bárbara, San Antón, Ciudad Nueva, y Gascue inclusive. En los almacenes del entorno se distribuye una gran cantidad de las papas, las hierbas de botánica y las flores que se venden en el Gran Santo Domingo. Además de ser un lugar de referencia para las tiendas artesanales.

La administración del Mercado reconoce unos 180 comerciantes dentro del mercado. De ellos 65 son de artesanías, 30 botánicas, 12 cafeterías o comedores, 37 depósitos, cinco talleres, 12 polleros y 13 vendedores de provisiones. De estos últimos, siete están en la calle Monte y Tejada y seis vendedores en la calle Santomé.

La actividad artesanal que se realiza dentro del mercado crea un espectacular, pero poco explotado, paisaje de pinturas y figuras dentro de las paredes. Que sumado a las actividades de botánica preservan una sensación mística en una zona potencialmente turística.

Uno de los comerciantes de artesanías que se encuentran en el segundo nivel dentro del Mercado Modelo lamenta que el Ayuntamiento del Distrito Nacional y el Gobierno central no le den una mayor importancia al mercado. “Este mercado es bonito. Lo que hay aquí difícilmente lo haya en otra parte de la capital. Pero la gente no viene, se aleja de lo que tenemos”, expresó.

Pese a su trascendencia, el mercado va en deterioro. La estructura del mercado es dominada por un área central de techo con forma de bóveda, además de un área de balcones en el segundo nivel en los que se encuentran las artesanías y los talleres de ámbar, pedrería y pintura. El imponente techo de líneas onduladas ha perdido toda la capacidad para conducir el agua hacia los drenes que, combinado a la ausencia de pintura sellante para techos genera filtraciones que pasan el agua como coladores a la estructura interna.

La humedad ha debilitado las principales columnas del edificio y producido la fragmentación de varios puntos del empañete interno dejando las varillas oxidadas a la vista.

Los comerciantes, junto a la administración del mercado, hicieron un esfuerzo para pintar el techo a los fines de tapar el deterioro del mercado. Pero eso es sólo una parte del problema.

Debido a incidentes con el robo de energía ocurridos hace años, buena parte del tendido eléctrico se encuentra en la parte interna del Mercado Modelo, justo debajo de las columnas, por las cuales fluye el agua que se filtra desde el techo, creando una grave situación de peligro.

El mercado ha crecido a lo interno sin organización, lo que crea una suerte de aglomeración y desorden; sin embargo hay áreas del mercado que no están siendo explotadas.

Los problemas de drenajes pluvial y residual de San Carlos, además de los propios del mercado, aportan a una condición de insalubridad ambiental. Líquidos fluyen por las aceras y los contenes. Las condiciones de los vendedores de alimentos y carnes no son las adecuadas con comerciantes ocupando zonas que deben ser de estacionamiento, conviviendo en el lodo; y los de carnes disponen los desperdicios en la misma vía pública.

La solución, además de regular la disposición final de los desechos del mercado, incluido líquidos y sólidos, estaría en el desbloqueo del drenaje de toda la zona, el que según entendidos se debe a un problema de tapón que afectan la Ciudad Colonial y Ciudad Nueva.

“La propuesta es construir un mercado agropecuario”

“No podemos realizar grandes inversiones”

“El mercado tiene espacios que no se están usando”

“No queremos que nos pongan a pagar lo que no se gana”

Soluciones
Arcadio Cabrera lleva 51 años trabajando en el mercado, y le preocupan los riesgos de una remodelación. “El problema es que vengan a hacer una remodelación y nos pongan a pagar lo que uno no se gana, como ha pasado en el mercado de Villa Consuelo”, señala preocupado al citar costos como la energía eléctrica e inversiones adicionales que se deben realizar.