A un año del COVID-19 en RD, así ha vivido el dominicano

El 1 de marzo de 2020, el Ministerio de Salud Pública dio a conocer el primer caso oficial de la enfermedad en el país

Un grupo de personas con mascarilla, insumo vItal en la pandemia, espera en una fila. (Pedro Bazil)

Esta historia es parte del especial “Un año en pandemia” de Diario Libre, realizado por Mariela Mejía, Yulissa Álvarez, Karen Veras, Suhelis Tejero, Wander Santana, Nathanael Pérez, Severo Rivera, Cristian Cabrera y Yamalie Rosario.

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En una fecha como hoy, hace justamente un año, el entonces ministro de Salud, Rafael Sánchez, anunció al país lo que todos esperaban, pero nadie quería escuchar: el primer caso oficial de covid-19 en la República Dominicana. Aunque era domingo, un día en que la gente suele desconectarse de los afanes informativos, la noticia se esparció de manera rotunda.

El conteo oficial de los infectados con el nuevo coronavirus comenzó en territorio nacional ese 1 de marzo de 2020 con un caso y cero muertos. Un año después, la cifra va por 239,617 casos y 3,100 defunciones. En tanto que el Gobierno y la población ponen su esperanza en las vacunas que aún se esperan y en las que se comenzaron a recibir del exterior desde el pasado 15 de febrero y a aplicar un día después.

El presidente Luis Abinader proyectó el pasado sábado que para finales de junio estará vacunada el 80 % de la gente, pero eso depende de la recepción de las dosis. Hasta ese día se habían inoculado más de 60 mil en un país con aproximadamente 11 millones de habitantes.

El paciente cero oficial en el país fue Claudio Pasqualini, en turista italiano de 62 años, quien ingresó a la nación el 22 de febrero, sin síntomas y, dos días después, empezó a presentar fiebre, tos y malestar general. El extranjero, quien se hospedaba en un resort, fue recluido en el Hospital Militar Dr. Ramón De Lara.

La incertidumbre era alta para esa fecha, ante la llegada de una enfermedad, que tendía a estigmatizar, y de la que hasta ese entonces se conocían pocos detalles luego de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Y también por ser un año electoral.

Pasqualini se considera también el primer caso importado de covid-19. Se convirtió en todo un personaje de interés. Recibió una alta atención de la prensa. Un año después prefiere no hablar con los medios y volver a la palestra. Al menos en una entrevista que ofreció al periódico Listín Diario dijo que ya se ha recuperado por completo y no tiene efectos adversos tras contraer el virus que lo mantuvo hospitalizado por 54 días.

El 11 de marzo de 2020 se dio a conocer otra información de gran escala: la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó a considerar como pandemia al covid-19, enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2.

La OMS explica que los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. “En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS)”, agrega.

Los días siguientes crecía la expectación por una posible cuarentena obligatoria post-electoral. En la capital se abarrotaron los supermercados de clientes que buscaban abastecer sus despensas. Mientras, los dominicanos fueron a las urnas el 15 de marzo para elegir a las nuevas autoridades municipales en un ambiente de incertidumbre. La abstención fue de 50.87 %.

Fue el 19 de marzo, cuando a nivel mundial se reportaban 234,073 casos confirmados y 9,840 defunciones por covid-19, que el entonces presidente Danilo Medina declaró el primer estado de emergencia en todo el territorio en esta pandemia. Se dispuso también una cuarentena nacional por 14 días o hasta que se contuviera de manera pronunciada el contagio. El lema acuñado era “Quédate en casa”.

Desde ese entonces el teletrabajo se comenzó a instaurar de una manera generalizada, el confinamiento se impuso como medida, junto al toque de queda y las restricciones de movilidad y reuniones sociales. Asimismo, las clases en las escuelas y universidades pasaron a la modalidad virtual o televisiva. Pero también la crisis económica comenzó a golpear a los sectores productivos, con el cierre de negocios, especialmente los restaurantes y centros de entretenimiento.

El Gobierno creó programas de subsidios para ayudar a las finanzas de los empleados afectados por la crisis, que fueron mantenidos por la nueva administración perremeísta que ganó las eleciones del 5 de julio, también celebradas en un ambiente complejo y de crisis por la pandemia, y con una abstención histórica de 44.71 %. Ese mes se registró el primer pico de casos.

El presidente Abinader afirmó el pasado 21 de febrero que más de 100,000 personas han recuperado sus empleos en el sector turismo. A principios de ese mes, el Ministerio de Trabajo reportó que 464,412 empleados retornaron a sus puestos laborales tras cesar sus procesos de suspensión por la pandemia. En contraposición, 247,705 personas que fueron suspendidas desde que se inició la crisis generada por el covid-19 quedaron desempleadas.

“A esta altura de la pandemia el agotamiento es bastante visible, sobre todo en la parte económica, aparte de la física, emocional y mental de todo el equipo que trabaja”, le dijo a Diario Libre en enero pasado la gerente de restaurantes Licina Mejía.

Lucía Díaz también expresó a principio de este 2021 que el año pasado vivió una “película de terror” cuando su cuñado (quien falleció), esposo e hijo se enfermaron de covid-19. “Me agotó emocionalmente, físicamente y económicamente, sobre todo por la pérdida de mi cuñado y no poderlo ver; mi esposo interno y no poderlo visitar, eso me agotó”, confesó.

De hecho, el 2020 es considerado por muchos como un año oscuro, y aunque las celebraciones por la llegada del 2021 se hicieron desde el confinamiento, la expectativa de que el presente año sea mejor servía como un impulso para afrontar la pandemia. Y más con los ensayos de vacunas que se venían desarrollando en ese entonces. Pero ahora ONGs denuncian que muchos países, en especial los más pobres, se han convertido en “rehenes” de farmacéuticas, que imponen precios, plazos de entrega de dosis y hasta exigen inmunidad legal.

Con los avances, ya la OMS aprobó en febrero el uso en emergencias de dos versiones de la vacuna de AstraZeneca/Oxford, producidas por AstraZeneca-SKBio (República de Corea) y el Serum Institute de la India. Dio luz verde también para que estas vacunas se desplieguen mundialmente a través del mecanismo de acceso equitativo a vacunas anticovid llamado Covax, al que pertenece la República Dominicana.

La OMS también había incluido la vacuna de Pfizer/BioNTech en la lista de uso en emergencias el 31 de diciembre de 2020 y aprobó el 26 de enero del 2021 el uso de la vacuna producida por la biotecnológica estadounidense Moderna.

Los casos globales de covid-19 ya superan los 113,876,300 y las muertes los 2,526,930, de acuerdo al conteo que lleva la Universidad Johns Hopkins. Los números mundiales se han desacelerado, cifras que alientan y que especialistas atribuyen a las medidas sanitarias tomadas por los gobiernos y no tanto a las vacunas, ya que aún el porcentaje inoculado no es sustancioso.

Con 38.3 % Israel (8.6 millones de habitantes) era el país que al 27 de febrero tenía la mayor proporción de personas completamente vacunadas contra la covid-19, de acuerdo con datos que compila la web ourworldindata.org

Si se toma como parámetro la cantidad de población de un país que ha recibido al menos una dosis, Estados Unidos llevaba la delantera con 48.4 millones, seguido por Reino Unido con 19.6 millones.

La República Dominicana ha comenzado a vacunar apenas el mes pasado. Salud Pública reportó que al 27 de febrero 60 mil personas habían recibido la primera dosis de dos.

Aunque la llegada de las vacunas se anunció para enero, con 25,000 dosis de las farmacéuticas Pfizer/BioNTech, fue a mediados de febrero cuando el país recibió las primeras 20,000 dosis de una vacuna anticovid. Se trató de la Covishield, fabricada en la India con tecnología de la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

Luego llegaron 30,000 donadas por el Gobierno indio y 750 mil de la farmacéutica china Sinovac. De esta última el país reservó 4 millones para recibirlas en abril y la misma cantidad en mayo, anunció Abinader.

Los primeros en ser vacunados han sido el personal médico más expuesto al covid-19. El 16 de febrero, había imágenes de trabajadores de la salud del Hospital Militar Dr. Ramón de Lara recibiendo la inyección con tranquilidad, mientras otros no escondían su miedo al punzón de una aguja.

El 25 de febrero se comenzó la vacunación de los adultos mayores de 60 años con comorbilidad, priorizando a aquellos que están en asilos de ancianos. También, se comenzó con la inoculación de los docentes, con un grupo de 80 profesores. La meta es poder agilizar el retorno de las clases presenciales.

Las vacunas son la esperanza a la que se han volcados los gobiernos y el sector salud para contener la propagación del coronavirus. Al 28 de febrero había 89 candidatas, 228 en ensayos y 12 aprobadas por al menos un país.

El presidente Abinader ha acusado a las grandes economías de acaparar las vacunas y no ser solidarias. El Gobierno pretende vacunar a 7.8 millones de personas mayores de 18 años para final de año, esto implica 15.6 millones de dosis. Para ello ha contratado la compra de más de 21 millones de dosis adquiridas a través de farmacéuticas distintas, entre estas 10 millones a AstraZeneca, 8 millones a Pfizer y otras 2 millones a través del sistema Covax de la OMS.

La pandemia revivió también las precariedades del sistema de salud público y llevó al Gobierno a invertir cuantiosos recursos para equipar las salas para atender a pacientes.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha indicado que “2020 ha demostrado que los gobiernos deben aumentar la inversión en salud pública, desde financiar el acceso a las vacunas contra la COVID para todas las personas”, hasta hacer que los sistemas “estén mejor preparados para prevenir y responder a la siguiente pandemia, que será inevitable”.

Editora de Economía y docente de periodismo. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos.