Dominicanos frente al fino arte de batear que cambia en las Grandes Ligas
El promedio de .300 ya no es la norma en béisbol moderno
Existen varias razones desde Ted Williams a la fecha
Hubo un tiempo en que batear .300 era la gran marca de prestigio en las Grandes Ligas. Hoy, pocos dominicanos aparecen entre los líderes de average, mientras se parece valorar otras herramientas.
Antes era muy bien visto el promedio de .300. ¿En la actualidad? Dejen eso de lado; ahora se buscan otros valores en el juego.
“La ciencia de batear”, el libro que escribieron Ted Williams y John Underwood, señala tres factores para conseguir batear con buen resultado: 1. Conseguir una buena pelota para batear; 2. Tener el pensamiento adecuado, eso incluye resolver la interrogante ¿cuál es el mejor lanzamiento de este jugador?; y 3. Ser rápido con el bate.
En esta época, la industria busca otros valores muy distintos a los de la pelota de años anteriores y no muy lejanos.
Otto López (Marlins), con .344 (no incluye juegos de ayer), está de líder bate de las Grandes Ligas. El próximo quisqueyano es Elly de la Cruz (.302) y luego Oneil Cruz, en el puesto 43 de la Liga Nacional (.259).
En la Americana, los primeros tres dominicanos son Vladimir Guerrero Jr. (.286), Ángel Martínez (.266) y, en el puesto 32, Jesús Sánchez (.259).
Eso poco puede sorprender: en 2025, en la Liga Nacional, solo Trea Turner (.304) fue el único en batear para ese promedio y, en la Americana, solo siete peloteros alcanzaron ese número considerado privilegiado.
En el caso de Turner, su promedio significaría el más bajo desde Carl Yastrzemski (.301) para los Medias Rojas de Boston de 1968. En 2025, Jeremy Peña (.304) fue el único dominicano en subir de los .300 puntos.
Con Turner como único en la lista, es la menor cantidad de la Nacional después de que hubo tres en 2024, tres en 2022, cuatro en 1909 y cuatro en 1907.
Un poco del pasado
Si escogemos un año como el 2000, 25 peloteros de la Americana batearon .300, con Manny Ramírez entre los primeros 10; en tanto, 27 de la Nacional (Moisés Alou, Vladimir Guerrero padre y Luis Castillo entre los 10) redondearon ese promedio.
“Hay jugadores que podrían batear para un buen promedio si realmente se dedicaran a ello”, dijo el entonces mánager de los Padres, Mike Shildt, a The Athletic en septiembre pasado. “Pero la industria no lo valora ni lo fomenta”.
Seis meses después, Francisco Lindor (Mets) refuerza el concepto: “El juego no te dice que batees .300. El juego te dice que te embases y conectes jonrones, así que eso es lo que la mayoría de los muchachos están haciendo”, publicó el periodista Tyler Kepner, del mismo medio.
El bajo promedio de dominicanos y jugadores de otras nacionalidades tampoco es para sorprenderse.
El promedio de las Grandes Ligas también va en baja.
Este año se encuentra en .240; en 2025 (.245); en 2024 (.243) y en 2023 (.248), para citar algunos casos. Veamos el 2000 (.270); 2001 (.264); 2002 (.261) y 2003 (.264).
Más razones son: Los bateadores comenzaron a balancear el bate hacia arriba con más frecuencia, lo que crea más jonrones, pero también más elevados y ponches. El béisbol actual busca más OPS, slugging, jonrones y boletos.
Otro punto es el siguiente: Ted Williams (1939-1960) enfrentó 447 lanzadores y Andrew McCutchen (Vigilantes) ha visto al menos 1,527 pitchers distintos, un factor contundente entre al menos peloteros con más de 9,700 turnos al bate.
Otro valor añadido es que los fildeadores son más atléticos y cubren mucho más terreno. Aun así, el bateo no deja de ser un arte, o una “ciencia”, en la visión de Williams.