El Big Papi enfrenta lo que sería su último capítulo en el diamante; Price con 0-8 en postemporada
REDACCIÓN. Nada le sale bien a los Medias Rojas de Boston. Un ganador de 20 partidos (22-4, para ser exacto), Rick Porcello; y el lanzador mejor pagado de las Grandes Ligas (US$30 millones esta campaña), David Price, fallaron en sus primeras dos salidas.
No es lo único, la primera derrota 5-4, el jueves, ante los Indios de Cleveland en la Serie Divisional de Liga Americana fue frustrante. Allí perdió Porcello. Pero resultó tan dolorosa como la del viernes, cuando fueron acabados 6-0 por unos Indios, que al parecer recibieron la magia ganadora de LeBron James, el delantero de los Cavaliers y quien le dio un título a Cleveland la pasada campaña de la NBA.
Esa magia tuvo muchos efectos porque los buenos batazos de Boston salían de frente y los de Cleveland de alguna manera encontraban huecos, incluso por debajo del guante del cuatro veces Guante de Oro, Dustin Pedroia.
Tener gente en bases o no, de nada ha valido para Boston, pues nunca llega el batazo a la hora indicada.
Eso podría poner en peligro la resaltable temporada de Boston, que cosechó el cuarto mejor récord de las Grandes Ligas (93-69), pero además lo que sería el último capítulo en la gloriosa carrera del Big Papi, David Ortiz. Tendrán una oportunidad de comenzar a revertir el espinoso sendero por el que van cuando mañana a las 4:00 p.m. reciban a Cleveland en el Fenway Park en Boston. Será un duelo entre los abridores Josh Tomlin contra Clay Buchholz.
“¿Debo estar feliz”, respondió Ortiz al USA Today en el camerino la noche del viernes a un grupo de periodistas que pujaban por conseguir algunos fragmentos de palabras del Big Papi. “Nos están dando una paliza”, señaló Ortiz, quien se fue en blanco en cuatro oportunidades el viernes y promedia .125 en la serie ante el indescifrable pitcheo de Cleveland. “No hay nada para celebrar”.
Price dejó mal sentado otra vez su actuación de postemporada. Una marca de 0-8 y efectividad de 5.74 hablan mal de él: seis hits, cinco carreras, todas limpias, dos boletos y un jonrón, sólo tres ponches en tan sólo tres entradas y un tercio. “Eso apesta”, dijo.