“Chapea”, triste realidad de no perder esperanzas
SANTO DOMINGO
. Este lunes festivo cinco de enero, dos ciudadanos de gran corazón tras varios intentos, me localizaron por teléfono en la noche. Ambos fuera de la capital, y distantes uno/otro tenían el mismo pedido: que intercediera por un paciente del que despacharían a su casa sin la cirugía que requería.
Se trataba de “Chapea”, el hombre que con sus manos, y dirigido por Wiche García Saleta, forjó el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
El martes 6 de enero, acudí al Hospital Calventi, pero era tarde, habían dado el alta. Localizo al director, quien amablemente revisa el caso y dispone su reingreso, pero no sabíamos dónde estaba el paciente. Consigo un número de teléfono y me responde Juanito, quien arranca en motoconcho al hospital.
Pregunté a Juanito si era familia: ...“No, soy su vecino que le cuida, él vive sólo... no entiendo cómo tantas gentes que se benefician hoy de su trabajo no lo ayudan... Desde que lo cancelaron hago malabares para ayudarlo”.
La ambulancia con Juanito de guía buscó el paciente. “Chapea” llegó con una sonrisa contagiante. Resuelto su atención me marchaba, cuando me llamó aparte: ... “Luisín, ayúdame a Juanito a conseguir un empleo, él es muy bueno”.
Qué lección recibía, suficiente para honrar esta Reflexión.
PD:
La cirugía se hizo el mismo día, todo un éxito, gracias a Dios. El COD dispuso incluir en su nómina a “Chapea”, servidor del Deporte.